Reino Unido confía en que el Brexit no afecte a la cooperación contra el terrorismo

Londres y Bruselas tienen claro que la cooperación contra el terrorismo y la seguridad europea no pueden verse mermadas por el Brexit. En la carta con la que Theresa May invocó el artículo 50 del Tratado de Lisboa, en marzo, se vinculaban las contribuciones británicas en materia de defensa, seguridad y lucha contra el terrorismo con la posibilidad de lograr un buen acuerdo económico y comercial. Esta amenaza recibió fuertes críticas de la oposición británica y de funcionarios europeos que consideraban que la seguridad debía estar por encima de las negociaciones. Seis meses después, Reino Unido ha reiterado en diversas ocasiones su interés por establecer un nuevo tratado que permita mantener o mejorar la actual cooperación en materia de seguridad con los Estados comunitarios.

“Es vital que mantengamos esa profunda cooperación con Europa”, asegura en una entrevista en Madrid Ian Wiggins, diplomático británico y asesor de la red contra el terrorismo y extremismo en Europa. Wiggins explica que el abandono británico de las instituciones comunitarias fuerza a Bruselas y a Londres a acordar un nuevo marco legal en el que profundizar en la lucha contra el extremismo. Este es uno de los pocos puntos de concordancia en unas negociaciones, que la semana pasada concluyeron su quinta ronda sin avances significativos.

En el arranque del pulso negociador, en marzo, la ministra del Interior británica, Amber Rudd, deslizó la posibilidad de abandonar Europol— la agencia europea de la Policía—. “Si nos vamos, nos llevaremos nuestra información con nosotros”, aseguró. En septiembre, y tras sufrir cuatro atentados terroristas más en territorio británico, la ministra afirmó que “es crucial que continúe y mejore la cooperación después de abandonar la UE”. El giro en el discurso de Londres ha sido bien recibido en las instituciones comunitarias. El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, aseguró que aspiran a construir con Reino Unido “una relación en materia de seguridad más profunda que la que se mantiene con ningún otro país no comunitario”.

Wiggins asegura que es beneficioso para todos que Reino Unido siga formando parte de Europol, y de otros organismos e instrumentos como la Orden Europea de Detención o el Sistema de Información Europeo de Antecedentes Penales. Londres, sin embargo, mantiene su intención de abandonar el Tribunal de Justicia de la UE.

Reino Unido, potencia mundial en materia de seguridad y defensa, está liderando la lucha contra la radicalización a través de Internet. “La Red es sin lugar a duda el foco de radicalización más preocupante en el siglo XXI”, apunta Wiggins. Reino Unido ha impulsado la creación del Foro Mundial de Internet contra el Terrorismo en el que participan Facebook, Microsoft, Twitter y YouTube. Los cuatro gigantes tecnológicos forman una alianza global para combatir los contenidos de carácter extremista y mantienen una base de datos compartida. “El tiempo medio que aguanta la propaganda de ISIS en la Red se ha reducido en medio año de seis días a 36 horas”, apunta el diplomático.

El País

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