Rehabilitación de Ex Hacienda de Xico destapa la amplia ocupación prehispánica del Cerro del Marqués, en Chalco

En medio de un mar gris de casas de hormigón, la Ex Hacienda de Xico se erige como una isla en Valle de Chalco Solidaridad. La rehabilitación de este espacio ha dejado al descubierto la ocupación prehispánica del Cerro del Marqués, donde arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han registrado importantes vestigios que van de la expansión teotihuacana en la Cuenca de México, hasta el dominio mexica de la misma.

En el subsuelo de uno de los municipios más recientes del Estado de México, se encuentra un yacimiento de más de un milenio de ocupación prácticamente continua, desde 250 d.C., hasta el periodo cercano al contacto español, alrededor de 1500 d.C., como lo atestigua el hallazgo de elementos arquitectónicos de élite y domésticos, entierros y distintos objetos distribuidos en el terreno.

Para Gustavo Rangel Álvarez, responsable del salvamento arqueológico que sigue a la par los trabajos de rehabilitación financiados por el ayuntamiento mexiquense, esa historia prehispánica debe ser motivo de identidad para la gente de Valle de Chalco Solidaridad. La idea es que más adelante todo este material forme parte de las colecciones de un museo de sitio proyectado en la Ex Hacienda de Xico.

Los expertos de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH han registrado durante las excavaciones en el terreno, pozos de saqueo. A lo largo del siglo XX y aún en este XXI, muchos han escarbado motivados por la leyenda de que el antiguo potentado de la hacienda, el asturiano Iñigo Noriega Lasso, dejó enterrado ahí su tesoro.

Genaro Amaro Altamirano, cronista tradicional del Museo Comunitario del Valle de Xico que funciona en el viejo granero de la ex hacienda, señala que Iñigo Noriega, íntimo de Porfirio Díaz, llegó a ser el segundo hombre más poderoso de su gobierno. Dentro de los numerosos feudos que el español tuvo en el país, Xico fue uno de los principales, tanto así que contaba con su propio cuerpo armado: Los voluntarios de Xico.

Las grandes extensiones agrícolas que logró a partir del latrocinio a los habitantes originales de San Martín Xico en 1903, la concesión que tuvo de las vías de ferrocarril a San Rafael Atlixco y Río Frío, y el comienzo de la desecación del Lago de Chalco para levantar su emporio agrícola-ganadero que abastecía de la mitad del maíz y de la mitad de la leche a la Ciudad de México, hicieron de Iñigo Noriega un personaje controvertido.

Don Genaro refiere que la construcción de la Ex Hacienda de Xico que llegó a extenderse sobre casi 10 mil hectáreas, comenzó en la última década del siglo XIX y es muy probable (conforme las fuentes fotográficas) que comenzara a funcionar en 1906. Con el estallido de la Revolución Mexicana las tropas carrancistas, comandadas por Lucio Blanco, hicieron enormes estragos de la “casa grande”, hasta que ésta fue recuperada en 1915 por los zapatistas.

Testigos de la destrucción hecha por los revolucionarios se hallan por todo el casco del inmueble como lo ha comprobado el arqueólogo Gustavo Rangel. Pese a esa destrucción, las evidencias de ocupación prehispánica se han localizado casi “a flor de tierra”, demostrando la importancia de los cerros del Marqués y de Xico durante la época prehispánica, al conformar una ínsula en el centro del Lago de Chalco.

Las obras de rehabilitación de la Ex Hacienda de Xico iniciaron en 2015, ese año la arqueóloga Adriana Lazo llevó a cabo un rescate en el interior de la casona, descubriendo algunas estructuras de filiación teotihuacana como muros y alineamientos, además de entierros humanos.

Al retomar los trabajos el año pasado, se registraron elementos importantes en la ladera noroeste del cerro, entre ellos un entierro infantil con figurillas miniatura ofrendadas y una plataforma teotihuacana de 10 m de largo por 5 m. En una de las esquinas de la plataforma —que volvió a enterrarse debido a su mal estado de conservación— se encontraron cuatro entierros infantiles depositados al interior de cajetes.

INAH

 

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