Régimen sirio toma el control del enclave rebelde que sufrió ataque químico

Las fuerzas del régimen sirio han tomado el control este jueves del enclave de Duma, el último reducto rebelde en la periferia de Damasco, donde organizaciones vinculadas a la oposición denunciaron el sábado un ataque con armas químicas que se saldó con decenas de muertos y centenares de intoxicados. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG que recaba información sobre el terreno, confirmó que las milicias de Jaish al Islam habían entregado sus armas pesadas y que sus líderes habían abandonado la ciudad.

Miembros de la policía militar rusa se desplegaron a primera hora de la madrugada en Duma en cumplimiento del “acuerdo de reconciliación” negociado con los insurgentes, que les permite ser evacuados junto con sus familias hasta los feudos de la oposición en el norte del país. Rusia cuenta en Siria con batallones de policía militar integrados en su mayoría por soldados procedentes de repúblicas musulmanas del Cáucaso. Estas fuerzas han tenido un papel clave para garantizar el cumplimiento de los pactos de rendición de los grupos rebeldes, como el que se negoció en el este de Alepo en diciembre de 2016.

Los principales mandos de Jaish al Islam en Duma, con su jefe, Isam Buwaydani, a la cabeza, se encuentran ya en el norte de la provincia de Alepo controlado por la oposición. De acuerdo con la información del Observatorio, miles de combatientes y civiles que les acompañan tienen que ser evacuados aún en caravanas de autobuses hacia el norte del país.

El Ministerio de Defensa ruso había anticipado en Moscú a primera hora de la mañana que la bandera siria ya ondeaba en el centro la capital de la comarca rebelde de Guta Oriental, informaron agencias de noticias rusas citadas por France Presse. La ofensiva de las fuerzas leales al régimen del presidente Bachar el Asad culmina así tras dos meses de intensos ataques y bombardeos aéreos que se han cobrado 1.700 muertos en las antiguas zonas insurrectas.

Guta Oriental ha permanecido cercada por el régimen durante casi cinco años. La penuria de alimentos y medicinas durante el asedio llegó a provocar casos de fallecimiento por inanición. Un ataque con armas químicas atribuido a las fuerzas gubernamentales causó centenares de muertos en 2013 cerca de Duma. La comunidad internacional forzó entonces al régimen a entregar las mil toneladas de productos tóxicos que conformaban su arsenal químico para su destrucción supervisada.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a El Asad con hacerle pagar “un alto precio” por el último ataque químico denunciado en Duma. Asad no ha tardado en responder y ha dicho que cualquier intervención occidental en Oriente Próximo desestabilizaría aún más la región. Hace un año, EE UU bombardeó con misiles de crucero una base aérea del norte de Siria en represalia por la muerte de más de 80 civiles en un ataque con gas tóxico contra la ciudad rebelde de Jan Sheijun.

El País

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