Realizan narcobloqueos, un exfiscal sobrevive a un atentado en pleno centro

La delincuencia organizada ha querido matar este lunes a Luis Carlos Nájera, exfiscal de Jalisco y actual secretario del Trabajo del Estado. El político fue sorprendido la tarde ayer lunes por un grupo armado mientras salía de un restaurante de comida japonesa en Lafayette, una de las colonias más populares de Guadalajara. Los escoltas defendieron a Nájera causando un tiroteo en uno de los sitios más concurridos de la capital de Jalisco. Siete personas fueron heridas por las balas, tres policías, dos vendedoras ambulantes y un mesero. Nájera, quien se encargó de la Fiscalía estatal entre 2013 a 2015, resultó herido leve en una mano.

Las autoridades pusieron en marcha diversos operativos para capturar a los agresores. La Fiscalía General informó de que había detenido a seis presuntos responsables del ataque. “Dichos operativos continúan, ya que se presume la participación de al menos 12 personas en la agresión”, afirmaba la institución en un comunicado publicado la tarde de este lunes. Estos operativos provocaron una caótica noche de narcobloqueos en una de las ciudades más importantes de México. Los criminales incendiaron un par de autobuses del transporte público para entorpecer la movilidad de los vehículos de la Policía que se desplazan por las calles a la caza de los sicarios.

El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, dijo que el atentado fue una reacción del crimen organizado a las acciones de su Gobierno contra el poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación. “Este combate directo y decidido ha costado amenazas a quienes encabezamos el Estado, la Fiscalía estatal y autoridades políticas como el secretario de Gobierno”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa. A su izquierda, Nájera estaba en pie con la mano izquierda vendada. “La postura de mi Gobierno ha sido no negociar, no dialogar con delincuentes y no doblar los brazos”.

Nájera, que horas antes había encarado a un grupo de sicarios, narró en primera persona el atentado y dijo que este responde al trabajo que hizo en la Fiscalía. “Tenía una reunión de trabajo… entraron dos personas sospechosas que yo ubiqué como miembros de la delincuencia organizada”, contó el exfiscal. “Puse en alerta a mis escoltas. Les pedí que cuando yo saliera tuvieran la camioneta blindada tapando la entrada. Eso fue lo que me permitió salvar la vida”, relató a los periodistas presentes.

Cuando el político salió del restaurante Suntory comenzaron a disparar en su contra. “La mayoría de los impactos fueron contra la camioneta”. Una patrulla de la Policía local iba pasando por la zona. Eso permitió igualar la fuerza de los narcotraficantes, pues otro grupo de sicarios llegaba a reforzar el ataque. “Al abrirse el segundo frente estos atacantes cobardemente huyeron, eran entre 15 y 20, y únicamente le hicieron frente mis tres escoltas y dos elementos de la Fuerza Única. Todos huyeron”.

El actual secretario del Trabajo, dentro de la camioneta blindada, manejó algunas cuadras. Pero las balas que habían impactado al vehículo hicieron que el motor dejara de funcionar. Nájera se bajó del automóvil y pidió un taxi.

Nájera fue el único funcionario que se mantuvo en el Gabinete local tras el cambio de Administración de 2013. El abogado fue secretario de Seguridad durante el Gobierno de Emilio González Márquez, del Partido Acción Nacional (PAN). Sandoval, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), triunfó en las elecciones locales y lo mantuvo. Lo propuso como fiscal general, una dependencia creada en su mandato.

Ola de violencia

El poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación ha mantenido un tenso pulso con el Gobierno de Sandoval. La delincuencia organizada le mandó un mensaje a solo ocho días de iniciada su Administración. Un grupo de sicarios ejecutó entonces al secretario de Turismo, José de Jesús Gallegos. El próximo 1 de julio, Jalisco elige al gobernador que tomará la estafeta de Sandoval.

Ese fue el ominoso sello que marcó al actual mandato estatal. Nájera solo pudo estar en el cargo dos años y cuatro meses. La violencia en el Estado, que hoy le ha tocado vivir en carne propia, lo obligó a presentar su renuncia en julio de 2015. “Jalisco vive momentos muy complejos y es importante cerrar filas y unir esfuerzos porque en este trabajo son vidas humanas las que se ponen en riesgo”, dijo entonces en una conferencia de prensa. Nájera abandonó la Fiscalía después del asesinato de más de un centenar de funcionarios públicos, entre ellos el alcalde de Ayutla; el diputado federal Gabriel Gómez, del PRI; y el asesinato del delegado federal de la seguridad social para los burócratas.

Sandoval se vio obligado a reciclar a Nájera tres años después de su dimisión. En febrero de 2018, el exfiscal regresó al gabinete local. El experto en seguridad fue designado como encargado de la cartera de Trabajo. Toda una nueva aventura para alguien que se había desempeñado como director de la Policía de Guadalajara y director operativo de la corporación en Zapopan, uno de los municipios de la zona metropolitana de la capital de Jalisco.

El contexto no ha cambiado mucho en este trienio. Jalisco no ha podido controlar esa aguda explosión de violencia. En los primeros cuatro meses que va de 2018, se han registrado 567 asesinatos. Esta cifra representa un incremento de 204% respecto al mismo periodo de 2015, que tuvo 277 asesinatos, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

 

 

 

EL PAÍS

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