Rancherías reclaman elevar su categoría

Tihuatlán, Ver.- Habitantes de comunidades que han crecido en el número de habitantes e infraestructura demandan pasar de rancherías al rango de congregaciones, sin embargo hasta ahora no todos los casos ha sido debidamente atendidos por el ayuntamiento.

El año pasado la comunidad Lázaro Cárdenas solicitó elevar su categoría, pero aunque el Congreso del Estado otorgó el decreto a favor, hasta ahora el ayuntamiento lo ha mantenido en reserva por cuestiones políticas.

Y es que con tal aprobación del Congreso, la comunidad ya no debe tener subagente municipal, sino elegir agente municipal, cambio que se debió haber efectuado en una elección extraordinaria a partir de la publicación del citado decreto, ocurrido desde el 5 de abril del año pasado.

El Congreso fijó un plazo de 60 días para que el ayuntamiento convocara para elegir agente municipal en dicho lugar, pero cayó en desacato y no se renovó a la autoridad, por lo que aún existe subagente municipal.

Además de ejido Lázaro Cárdenas, también solicita subir de categoría la localidad de Zacate Colorado, entre otras, aunque no todos los casos han sido expuestos de manera oficial ante el cabildo.

En el caso del poblado Lázaro Cárdenas, la solicitud ante el Congreso del Estado se efectuó desde 15 de febrero del año 2017, con base a un acta de cabildo celebrada el 29 de diciembre del año 2016, en la que se acordó por unanimidad la aprobación para elevar de categoría a ranchería a dicha congregación.

De acuerdo al documento, y con base al censo de hace 7 años, la localidad cuenta con una población de 2 mil 976 habitantes, más lo que viven en los centros de población anexos como El Paraíso, Los Limones, Santa Fe, La Pedrera, El Morgadal, Las Hamacas, Los Pinitos, colonia Antorchista y su ampliación, predio Vista Hermosa y el sector Los Naranjos, que en conjunto suman al menos otros mil habitantes.

De acuerdo a los requisitos que establece el Congreso, para la categoría de villa se debe contar con más de 10 mil habitantes y la infraestructura urbana necesaria para la prestación de servicios públicos, mientras que un pueblo debe tener al menos 5 mil habitantes y los servicios públicos y educativos indispensables.

En la categoría de rancherías se ubican los centros de población con más de 500 y menos de 2 mil habitantes, así como edificios para escuela rural, mientras que un caserío tiene menos de 500 habitantes.

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