Prensa libre, bajo ataque

El lunes 16 de mayo amanecimos con la trágica noticia del asesinato de Javier Valdez, corresponsal de La Jornada, la agencia francesa de noticias AFP y director del semanario Río Doce, quien en 2011fue reconocido con el Premio Internacional de Libertad de Prensa por el Comité de Protección a Periodistas. Ese mismo lunes, en esta casa editora, recordábamos que habían transcurrido 49 días del atentado que casi arranca la vida a nuestro jefe de Redacción, el Maestro Armando Arrieta Granados.

La cuenta sigue corriendo y ya son 51 días del ataque ocurrido el 29 de marzo contra nuestro compañero y las autoridades aún no han dicho una sola palabra sobre los autores materiales o intelectuales de esa agresión, mientras tanto, los responsables se pasean impunemente por las calles de la ciudad, ante la inacción de quienes están a cargo de las investigaciones.

Los asesinatos y atentados contra reporteros han dejado de ser ataques a la libertad de prensa para convertirse en trasgresiones a la libertad de expresión; son el resultado de la descomposición social, prohijados por la corrupción y amparados por la impunidad.

El asesinato de Javier Valdez y el ataque contra Armando Arrieta Granados atrajeron las condolencias y la solidaridad de autoridades federales y estatales, “enérgicas condenas” y ofrecimientos de justicia, como discurso vacío, sin voluntad, lo innegable es que ser periodista en México es peligroso.

Por REDACCIÓN

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