Poza Rica, recuerdo de la tragedia

Poza Rica, Ver.- Bajo el titulo de “¡DESASTRE!”, La Opinión publicó el 7 de octubre de 1999 la magnitud de la inundación. Los reporteros, con las limitaciones tecnológicas de la época, con el lodo y el agua a la cintura y en algunos casos a bordo de lanchas o camionetas, se dieron a la titánica tarea de ir en busca de la información, aún cuando su vida misma corría peligro porque los ríos y arroyos aún estaban crecidos y no había más comunicación que la aérea para poder llegar hasta el lugar de los hechos.

Algunas voces informativas de la época referían en tono irresponsable y con desconocimiento, que lo peor estaba por venir, ya que aseguraban que las autoridades de Nuevo Necaxa, Puebla iban a “abrir las compuertas” de la Presa Necaxa, por lo que el agua acumulada se iba a verter hacia el río Cazones e iba a inundar toda Poza Rica.

En Álamo, la creciente del río Pantepec inundó amplios sectores de la ciudad, cuyos habitantes quedaron atrapados además por “las aguas del monte”. El centro de la ciudad quedó devastado. El mercado Hidalgo y todos los comercios de los alrededores quedaron bajo el agua y sus propietarios lo perdieron todo.

En Cazones de Herrera la tragedia envolvió varios hogares. El río que lleva el mismo nombre se desbordó e inundó la cabecera municipal, dejando en la calle a residentes de populosos sectores como El Barrio del Huarache, La Antena y Agustín Acosta Lagunes, entre otros, donde se reportaron algunas personas ahogadas.

Tuxpan no se salvó y el río Pantepec bañó todo el centro de la ciudad. Habitantes del puerto de los bellos atardeceres no recordaban una inundación con estas dimensiones desde 1955. La ayuda llegó por aire, ya que no se podía entrar por ningún lado ya que todo estaba bajo el agua.

En esta ciudad, miles de familias de los sectores Las Gaviotas, La Floresta, La Florida, Lázaro Cárdenas, Morelos, Ignacio de la Llave y la colonia México, tuvieron que ser rescatados a bordo de “macarios”, cuyos operadores los trasladaron a albergues situados en el Gimnasio Municipal “Miguel Hidalgo” y algunos otros más en diferentes escuelas.

Los centros comerciales de la época como Soriana y Plaza Cristal sufrieron cuantiosas pérdidas y la Central de Autobuses de Poza Rica, también quedó encharcada y se suspendieron decenas de corridas para todos los destinos de la región, porque los caminos estaban cortados.

Enmedio de la tragedia que se vivía en La Floresta y Las Gaviotas, el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León y el gobernador Miguel Alemán fueron obligados por los vecinos a bajarse de la lujosa Suburban para enlodarse y conocer de cerca las afectaciones.

Entre colchones, muebles, enseres domésticos, ropa y animales muertos, Zedillo y Alemán tuvieron que caminar y escuchar los reclamos y las solicitudes de ayuda de todas estas personas, que en un abrir y cerrar de ojos lo habían perdido todo.

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