Poza Rica, la ciudad sobre el chapopote

Poza Rica, Ver.- A minutos de estar en la calle 5 de mayo de la colonia Francisco I Madero el olor a chapopote es penetrante. Las chapopoteras, aunque Pemex afirma que son brotes naturales, no dejan de ser un foco de contaminación y un problema para los vecinos; en tiempo de lluvia el hidrocarburo baja y afecta también a la Chapultepec.

Sin embargo, el caso de la Francisco I Madero, ubicada en la parte trasera del Parque de las Américas, es uno que se ha venido agravando con el pasar de los años. Este viernes en la noche una lluvia de aproximadamente una hora provocó que los escurrimientos empeoraran.

María, vecina de la calle 5 de mayo, todavía recuerdan con detalle qué estaban haciendo el día de la explosión del ducto de Pemex el 9 de diciembre de 2011, “vivimos en una bomba de tiempo, pero no tenemos a dónde ir”, dice recordando el día que el hidrocarburo salió a presión en dos estruendos que se sintieron, según las palabras de María, como un sismo.

Por la magnitud del desastre en esa ocasión Pemex y Protección Civil dieron resguardo y seguimiento a labores de limpieza, pero a la larga, los vecinos de la colonia han aprendido a vivir con eso.

En aquel momento, Juan Arturo Hernández Carrera, subdirector de PEMEX región Norte aseguró que la paraestatal no cuenta con ductos en esa zona de la ciudad por lo que la explosión no se pudo dar por esa razón.

No fue necesario evacuar a los habitantes ese diciembre, Hernández Carrera declaró que estos brotes son a causa de que así ha sido el crecimiento de la ciudad.

De acuerdo con el ingeniero petrolero, Gilberto Moraz, entre más ligero sea el hidrocarburo más valor comercial tiene, en el caso del chapopote por su complexión gruesa es un producto de menor valor que aunque se ocupa para el asfalto no significa una ganancia mayúscula para la empresa.

Los vecinos dicen que hace años Pemex les ofreció comprarles pero ya no ha procedido. Apuntan que a veces el olor es insoportable pero que ya se han acostumbrado a vivir así pues no tienen a dónde ir.

Por otra parte, los colonos de la Chapultepec, aunque con afectaciones menores, no saben a quien acudir o con quien reportar la situación ya que por la naturaleza del fluido que se impregna principalmente entre bardas, platas, concreto y automóviles no es fácil de quitar.

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