Piedra Labrada, misterios prehispánicos

Cerro Azul,Ver.- México es rico en cultura antropológica a lo largo y ancho del territorio nacional, en cuanto a la cultura huasteca es la que menos importancia se le ha dado en sus estudios y rescate de los vestigios que aún se encuentran en el subsuelo del norte de Veracruz, tal vez porque esta civilización no sobresalió en grandes construcciones (pirámides) como los totonacas, los mayas y los mexicas o aztecas; sin embargo, tienen sus propias características considerados como bravos guerreros, de tal manera que jamás fueron conquistados definitivamente, primero por los aztecas y después por los españoles.

En Cerro Azul, lo que es la cabecera municipal, en aquellos tiempos de asentamientos humanos en este lugar, no existen evidencias de que aquí, en la ciudad, se hayan asentados los huastecos, sin embargo, se ha considerado como parte de Cerro Azul la comunidad de Piedra Labrada, que antes perteneció al municipio de Tepetzintla, que es un asentamiento de huastecos muy considerable, teniendo como base la característica de que su nombre se inicia con la letra “T”, al igual que Tampico, Tamalín, Tantima, Tancoco, Tuxpan, etc.; que son hoy ciudades prehispánicas, es decir, que ya existían antes de la llegada de los españoles a territorio huasteco veracruzano.

Está comprobado que la mejor industria en México es el turismo, y Cerro Azul cuenta con ese privilegio de tener gran cantidad de vestigios arqueológicos, como lo apreciamos en la fotografía anexa, que solo es una pequeña muestra de lo que existe en la comunidad de Piedra Labrada y que aún se pueden encontrar objetos artísticos de aquella época por la parte de El Moralillo, alrededor de donde se encontró el monolito y que, desgraciadamente, se ha generado un saqueo sin control, máxime cuando abrieron la brecha para comunicar a los exploradores de Pemex, buscando yacimientos petrolíferos, que hay muchos por esta parte, al igual que cuando construyeron la presa El Moralillo; ya no se diga en el territorio del municipio de Tepetzintla.

En casa del señor Plácido Vicencio Gaspar, en el patio y al aire libre, se encuentran a ras de suelo varias piezas arqueológicas, como la del “abuelo”, figuras de animales, utensilios de cocina de nuestros antepasados huastecos, tales como metates, molcajetes, ollas de barro, etc. Él nos narra que no son de él, sino que los vecinos, cuando encuentran algún objeto o escultura, se la llevan a él para que ahí se conserve.

Dice que él tenía un cuarto propio para su resguardo, pero que en la noche no lo dejaban dormir, porque se escuchaban ruidos, pláticas, risas, etc., por lo que optó por sacarlos y tenerlos en el patio.

De igual manera, nos confirma que cada candidato a la presidencia municipal les ha prometido construir ahí en el pueblo un museo para resguardo de esta riqueza cultural, pero llegando al cargo se les olvida y cuando se les va a ver e insistir para que cumplan su promesa, solo dicen que sí, pero no dicen cuándo, y algunos contestan de que hay otras cosas qué hacer que construir museos.

Aquí hay construcciones que están cerradas, en el abandono, sin darle un uso para beneficio del pueblo, que bien se podría acondicionar una de ellas, como el antiguo edificio del centro de salud o el gran almacén de granos, y ahí se podría crear el museo.

Una vez que esto sucediera el paso siguiente sería dar una publicidad por todos los medios posibles, así como el orientar a los transeúntes por la carretera federal Tuxpan-Tampico, indicando que en este lugar existe un museo, máxime que transitan por esta vía de comunicación muchos extranjeros, que son más ellos quienes gustan por estos vestigios culturales, al estar tan solo a 5 kilómetros entre la vía federal 180 y la comunidad de Piedra Labrada.

Cada 8 de abril se festeja el hallazgo del monolito Cuextecatl que se ubica en el centro de un pequeño parque, a un costado de la galera, el cual cuenta con las siguientes características: Mide 2 metros con 27 centímetros de altura y un ancho de 73 centímetros. Viste un faldín o maxtle, sobre el cual adelante y atrás cae un paño.

Lleva un gorro cónico, propio de los reyes huastecos, con un arreglo como de manta plegado sobre la nuca y en la parte trasera de este un complicado moño que aparenta ser de palma amarrada, el arreglo del pelo que se desprende en cinco mechones sobre la espalda, está de pie y por la posición del brazo derecho y la forma que tiene la mano de ese lado puede asegurarse que se trata de un portaestandarte o también de que allí llevaba un cetro o algún báculo que lo distinguía como personaje de la nobleza o rey de Cuextlán, a pesar que tiene una antigüedad de 900 años de haberse tallado o esculpido se conserva en buen estado, aunque desgraciadamente le falta la mano izquierda.

Pobladores de esta comunidad, así como el señor Plácido Vicencio Gaspar, se preguntan: ¿Hasta cuándo se hará realidad el museo antropológico de Cerro Azul, en Piedra Labrada? Tal vez hasta que lleguen a gobernar al municipio personas que verdaderamente le den importancia a lo que se tiene por naturaleza; un cabildo que le guste la cultura ancestral, porque así como estamos las piezas se están deteriorando, expuestas al sol, al agua, al aire y, realmente, no es justo.

Por Adrián Barragán Lira

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