Philip Roth, pilar literario del siglo XX

El fallecimiento en Nueva York del escritor estadunidense Philip Roth tiñó ayer de luto la reunión del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, un galardón que recibió en 2012, según señaló al inicio de sus deliberaciones el autor cubano Leonardo Padura.

Me siento un poco de luto, Roth es para mí un ejemplo de lo que puede ser un escritor comprometido con su tiempo y su sociedad”, apuntó el novelista caribeño, Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016, tras calificarlo de “gran maestro como escritor y como persona”.

El padre del detective Mario Conde incidió además en la “increíble valentía” mostrada por el autor de Pastoral americana cuando decidió jubilarse hace dos años dado que “es muy difícil” para un escritor afirmar, como él hizo, que ya había dicho todo lo que tenía que decir y que no lo podría decir mejor.

Si en algún momento siento lo mismo, seguiré el ejemplo de Philip Roth”, añadió Padura.

Para la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, con Roth se pierde “a uno de los grandes del siglo XX”, al que una intervención quirúrgica de espalda en 2012 le impidió acudir a Oviedo a recoger un galardón del que había recibido buenas referencias de su amigo y compatriota Paul Auster, premiado en 2006.

Sanjurjo recordó que Roth se lo transmitió así cuando lo visitó en Nueva York para entregarle el diploma acreditativo del premio y que ironizó —comparando con el carácter de “dandy” de otro premiado como el mexicano Carlos Fuentes— con la ropa que habría tenido que utilizar para recibirlo, puesto que siempre compraba la misma para no “perder el tiempo” dado que tenía “mucho que escribir”.

Para el profesor y crítico literario Fernando Rodríguez Lafuente, que también formó parte del jurado que distinguió a Roth en 2012, el autor fallecido la noche del martes formaba parte de la trilogía de grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos junto a  Auster y Don DeLillo.

Rodríguez recordó que, pese a tratarse siempre de un jurado “muy complejo y abierto” en el que “nunca” hay unanimidad, en el caso del autor de La mancha humana sí hubo una mayoría notable a su favor dado que, a veces, no se galardona a un autor de ese nivel “y quien se resiente es el premio”.

Para el periodista Sergio Vila-Sanjuán, también integrante del jurado que premió a Roth, el autor combina la reflexión existencialista propia de su generación sobre el ser humano y sus problemas con el retrato social y político de la América de su tiempo en una obra “muy sintética. Escribía corto y se agradece”.

A su juicio, “la sombra de Roth es muy larga” tanto en EU como en España a la hora de influir en otros escritores o en cineastas como Isabel Coixet, que llevó a la gran pantalla su novela El animal moribundo bajo el título de Elegy.

En 2010 Roth decidió retirarse de la creación literaria, algo que cumplió cabalmente dos años después. “Tuve la fuerte sospecha de que había hecho mi mejor trabajo y cualquier otra cosa sería inferior”, recordó en la última entrevista que se conozca de él, hecha por correo electrónico y publicada por The New York Times en enero. Foto: The New York Times

Trump, catástrofe

Roth es el mayor escritor de nuestra era”, escribió The Guardian ya en 2009, dejando de lado a grandes contemporáneos estadunidenses de Roth como Cormac McCarthy, John Updike y Don DeLillo.

El escritor nació en 1933 en Newark, desde donde se ve Nueva York, al otro lado del río Hudson. Hijo de una familia humilde de inmigrantes judíos, creció en el barrio obrero de Weequahic. Muchos de sus libros están ambientados en el Newark de su juventud.

Roth estuvo siempre al tanto de la actualidad política. “Nadie que conozca pronosticó un Estados Unidos como en el que hoy estamos viviendo”, dijo recientemente en la entrevista que concedió por email a The New York Times.

El presidente estadunidense, Donald Trump, era en su opinión “la catástrofe del siglo XXI, la catástrofe más humillante de Estados Unidos”, declaró. “(Es un) gran farsante, la desgraciada suma de todas sus insuficiencias, que no tiene más que la vacía ideología de un megalómano”.

El autor pasó sus últimos meses disfrutando de la vida, consciente de que la muerte lo acechaba. “Por el momento lo único que me sorprende es que al final del día sigo estando aquí. Me duermo sonriendo y me despierto sonriendo. Estoy contento de seguir con vida”, contó al New York Times en enero pasado.

Época clausurada

Para algunos especialistas en literatura, el deceso de Roth cierra una época de la literatura que se enfocó en la exploración de la identidad, la sexualidad masculina y las contradicciones diarias de Estados Unidos.

Otros dos grandes novelistas de esa época fueron Saul Bellow, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1976; y John Updike, quien en varias novelas exploró la vida en Estados Unidos desde la perspectiva de una clase media cada vez más dominante.

La carrera de Roth inició con la publicación en 1959 de Adiós, Colón, colección de cuentos que retrata la vida de judíos de clase media que se desarrollan entre la tradición y la modernidad que parece envolver a todo EU.

PHILIP ROTH CONTRA WIKIPEDIA Y LA IDENTIDAD JUDÍA

Philip Roth protagonizó, en 2012, uno de los episodios más memorables de la literatura en tiempos de internet. La última semana de agosto, el escritor estadunidense leyó en Wikipedia el artículo sobre su novela La mancha humana, descubrió un error e intentó rectificarlo. Pero los administradores de la enciclopedia online no le hicieron caso; a pesar de que era el autor de la obra, le dijeron que requerían “fuentes secundarias” que corroboraran su información.

El artículo decía que uno de los personajes de la novela (Silk) estaba inspirado en el escritor Anatole Broyard. Y Roth les aclaró que no, que evocaba algo que le sucedió a su amigo Melvin Tumin, profesor de sociología en la Universidad de Princeton. Los administradores le comentaron que él no era una “fuente admisible o creíble” para hacer la corrección.

Por esta razón, el narrador tuvo que publicar An Open Letter to Wikipedia, el 6 de septiembre de ese mismo año en The New Yorker, en la que detalló este insólito suceso. El artículo de Wikipedia fue corregido; la fuente secundaria que cita es la carta publicada por Roth.

Por otra parte, y con respecto a la muerte de Roth, Ross Miller, encargado de revisar sus trabajos para la Biblioteca de Estados Unidos, sostuvo que el novelista  “tuvo una de las más grandes trayectorias literarias, en la que cada libro es de primera clase”.

No tuvo rival, especialmente entre La contravida y El animal moribundo, agregó Miller en declaraciones reproducidas en las últimas horas al recordar la trayectoria del autor.

La exploración de la identidad judía ocupó buena parte de su creación literaria, gran parte de ella enfocada en un personaje, Nathan Zuckerman, a través del cual Roth vive sus propias obsesiones.

Sus temas controvertidos le generaron críticas, incluidas las de los poderosos sectores judíos de Nueva York, y en 1962 decidió no volver a abordar el tema, algo que le duró poco, porque siguió siendo uno de los principales temas de su narración.

Crecer como judío, como lo hice yo, y crecer como estadunidense, me parecía indistinguible”, llegó a decir.

EXCELSIOR

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