Pepenar, un modo de sobrevivencia

Tlapacoyan, Ver.- Cuando muchas personas se disponen a iniciar sus actividades diarias, ellos ya están en las calles, en las que se mantienen revoloteando la basura para pepenar y poder sacar de 50 a 70 pesos diarios que les permitan sobrevivir junto con sus familias o inclusive recolectar desperdicio en los domicilios.

Son llamados recolectores o bien pepenadores que sin más herramientas que costales, cubetas y sus manos sin protección alguna, salen en las calles de colonias y comunidades donde buscan de todo aquello que pueda ser reciclado, ya sea aluminio, cartón o plástico PET que les ayude asimismo a poder obtener unos pesos para poder sacar su día.

Esa intensa jornada puede comenzar a las 6 de la mañana, en algunos casos las rutas que toman van acorde al calendario de rutas que tiene la dirección de limpia pública para la recolección de basura principalmente en la zona centro de la ciudad.

Pero siempre con la idea de poder ganarle al camión de la basura, para que se lleve únicamente los desechos, pues los productos reciclados ya fueron extraídos de las bolsas de basura por los pepenadores, quienes realmente son personas desempleadas y que muchas de las veces cuenta con un mínimo o nulo nivel de estudios.

Así mismo se pueden percibir a los recolectores de desperdicio quienes recorren por varias horas sectores de la zona centro buscando comida aun en estado conveniente donde puedan sacar un poco de provecho para llenar el espacio de sus estómagos, esto además de brindar gracias a dios de que algunos pobladores les regalan el taco o el vaso con agua quienes de manera honrada buscan el sustento.

A pesar de no ser una nueva actividad o como los pepenadores la consideran “trabajo”, ha crecido considerablemente, a tal grado que algunos persona lo consideran como un negocio por quienes se dedican a la compra-venta de estos productos.

Debido a que la pepenada se ha vuelto una alternativa de supervivencia, en donde inicia por un integrante de la familia y poco a poco los demás que conforman la familia se van sumando a estas actividades conforme van aumentando sus ingresos, donde hay la oportunidad de sacar provecho al clasificar y separando la basura para posteriormente vender las partes reciclables.

El señor Francisco García todos los días sale en nombre de dios a buscar plásticos en donde haya acumulamiento de basura, dice que en ocasiones utiliza guantes pero se gasta y al no haber tantos recursos no se compara otros, se expone a todo tipo de riesgo y contagios, ya que asegura que desconocen que pueden hallar en las bolsas.

Comenta que existen dos tipos de pepenadores, uno se considera del grupo que ronda en calles de la ciudad y están los que pepenan en el basurero municipal, lugar donde existen más riesgos de contraer enfermedades.

Todos los que realizan dicha labor lo hacen como lo que es un modo de sobrevivencia, debido que lo reciclado se los pagan bien barato y algunos logran obtener de 30 a 40 pesos al día, considerando también que el factor clima permita realizar su labor, ya que cuando llueve no todos logran obtener beneficios económicos.

En lo que respecta al tiradero local la autoridad encargada de la comisión de limpia publica tiene un padrón de 20 a 30 personas que van a pepenar a dicho lugar, todos están controlados mas no protegidos por nadie en ningún aspecto, solo algunos que son letrados buscan alternativas en programas Federales como es el Seguro Popular los demás se quedan a la deriva.

Un caso claro el de la señora Francisca Márquez del Rosario a quien el pasado fin de semana se le incendio su vivienda que tenia en la Colonia Francisco Villa y junto con su pareja Alfredo Flores de 71 ambos se quedaron en la calle.

Esto es muestra clara que quienes desempeñan el trabajo de pepenar no tienen garantías de nada ni apoyo de nadie y siempre buscan sobrevivir con la bendición de Dios.

Por Miguel Ángel González

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