Pemex: análisis de un progreso que no llegó

Pemex aportó a la ciudadanía regional menos del 0.5% de su venta petrolera, dejando una gran deuda en infraestructura y destrucción del medio ambiente de manera totalmente irresponsable, se explotó la región sin devolverle a la ciudadanía la suficiente infraestructura urbana, escuelas, hospitales, universidades, campos deportivos, centros culturales, museos y sobretodo grandes vías de comunicación para Poza Rica y los municipios conurbados.

80 años de rezago para una ciudad de 200 mil habitantes ya han sido suficientes, es momento de reflexionar y replantear nuestra economía regional buscando alternativas productivas. Si en países devastados por la 2a Guerra Mundial se ha podido salir adelante, consiguiendo en tan solo 2 generaciones convertirse en potencias mundiales, es perfectamente posible que una región como la nuestra con tanta riqueza natural y excelente ubicación geográfica pueda lograr el “milagro pozarricense”, pero para ello es preciso seguir el ejemplo de trabajo, disciplina, unión, e inversión en educación.

En época de crisis económica la sociedad debe estar dispuesta a trabajar largas horas, incluso con salarios modestos, como lo hicieran los países devastados europeos después de la 2° Guerra Mundial, sobresaliendo el nacionalismo, tenacidad y disciplina laboral.

Japón de la posguerra poseía una infraestructura humana muy favorable, tenía un país altamente motivado, disciplinado y rápido para aprender, con obreros dispuestos a trabajar largas horas, comprometidos a servir a su país y a las empresas que fueron contratadas. Este fue el modelo económico laboral para el resurgimiento y milagro japonés.

La cultura japonesa antiquísima de laboriosidad y su inclinación al ahorro, así como la implantación de nuevas técnicas de producción y organización del trabajo, provocaron el milagro japonés en corto tiempo. El gobierno fue el responsable de la formulación de una política industrial, comercial y financiera coherente, que promoviera el crecimiento y la competitividad en las industrias.

En apenas 28 años, terminada la Segunda Guerra Mundial, Japón se transformó en la segunda economía mundial con crecimiento promedio de 9% anual entre 1955-1973. En 1956 el gobierno japonés publicó un libro blanco sobre la economía en el que animaban a la población a movilizarse para acabar con los lamentos y ponerse a trabajar.

Los empresarios japoneses invirtieron, innovaron, asumieron riesgos para la recuperación económica de su país, contando con capital humano de gran valor y con gran entusiasmo y disciplina para servir a los empresarios. Esto propicio la gran riqueza japonesa actual, uno de los países más ricos del mundo.

Los países europeos destruidos por la guerra tenían una estructura técnica empresarial y con ello fue muy fácil reconstruir hacia la productividad industrial, es decir, hacia su recuperación, además de contar con excelente capital humano muy capacitado para las actividades industriales; atrás quedó la devastación de sus ciudades y la hambruna. Es de destacar el elemento humano, la capacidad de las personas que integran el campo político, son honorables, patriotas de gran solidaridad e incansables en el trabajo colectivo.

La cultura política de los países europeos destruidos por la guerra sigue estando muy consolidada, rechazando cualquier aventura extremista política. También invirtieron los gobiernos y las familias en el valor de la educación e invirtieron en ello inmensos fondos económicos de manera extraordinaria. Los técnicos y trabajadores industriales, la base manufacturera fue el motor industrial y la riqueza de los países. La educación fue la mayor inversión y uno de los secretos del milagro europeo, del éxito económico y bienestar social.

Los sistemas políticos europeos exigieron al mismo tiempo resultados de eficiencia y de responsabilidad social a las empresas privadas que recibían múltiples subsidios del Estado. En dos generaciones resurgieron y son las principales economías del mundo. Japón envió estudiantes a países de occidente con el fin de mejorar sus niveles de educación técnica superior.

El mayor ahorro del Japón durante el siglo XX le permitió mantener unas finanzas que garantizaron mantener los niveles de bienestar social logrados en la época de máximo esplendor del milagro japonés durante 1998.

El conocimiento tecnológico japonés fue un factor importante en su contribución económica como en su notable crecimiento empresarial y capacidad de métodos de gestión.

Poza Rica careció históricamente de la integración de la relación entre industrialización y la urbanización de la sociedad. Los procesos de industrialización y desarrollo urbano constituyen una unidad de causas y efecto recíproco y necesario.

 

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