Paul Auster: escribir una novela es como una cirugía a corazón abierto

El escritor estadunidense Paul Auster opinó ayer que escribir una novela es como “una cirugía a corazón abierto”, y contó que escribiendo su más reciente obra descubrió que la sociedad de EU sigue estando tan dividida como en los años 60 y “no ha cambiado esencialmente”.

En entrevista, el autor explicó que, para él, crear requiere “estar muy relajado, y abrirse para que el mundo se precipite dentro de ti, y que al mismo tiempo lo que está dentro de ti pueda salir. Es como una cirugía a corazón abierto. Tienes que llegar a un estado en el cual desapareces, te dejas a ti mismo atrás, y eres un médium a través del cual está sucediendo”, relató Auster, y añadió que no podría escribir sin alcanzar ese estado, porque “tienes que abrirte tanto a ti mismo que puedas entrar en las mentes y almas de otras personas”.

El escritor afirmó que “encontró un sorprendente número de cosas que pensó que jamás encontraría” indagando en su niñez, por primera vez en su vida adulta, para escribir sus últimas novelas, sin las cuales no podría haber llegado a 4 3 2 1, la obra que está presentando en Buenos Aires.

Ese material que pensó “inaccesible” en un primer momento fue lo que le hizo sentir que estaba “arando el terreno” e hizo posible su creación más reciente: “Si no hubiese explorado mi niñez, no me hubiese tentado escribir una novela que ficciona” esa etapa de la vida.

Auster, que quiso saber los nombres y la procedencia de cada uno de quienes le preguntaban (para conversar con “gente real”), aseguró que 4 3 2 1 no es más diferente de los anteriores que cualquiera de sus libros, “sólo más largo”, y que para él el proceso de escritura es siempre el mismo: “frase a frase, y quieres que cada frase sea lo mejor posible”.

Auster, que “nunca ha sido capaz de responder a la pregunta del por qué” escribe una obra o le da una determinada forma, narra en su última novela la vida de Archibald Ferguson, un judío nacido en Nueva Jersey en 1947, rasgos compartidos con el propio autor, con una estructura en la que cada capítulo tiene cuatro versiones del desarrollo de la historia.

El estadunidense contó entre risas que una mujer le había confesado que encontró confuso el libro después de leerlo salteado, como Rayuela, de Cortázar, un modo que no era su intención: “Creo que el ciclo es lo emocionante, hay una especie de energía creada por las historias que intervienen, que da color a lo que estás leyendo”.

La “gran revelación” que descubrió al escribir su gruesa obra fue que “aunque estaba escribiendo de cosas que ocurrieron hace 50 o 60 años, EU sigue teniendo “los mismos problemas de siempre” y está “tan dividido como en los años 60, tiempo de tremendos conflictos”.

Acabar un libro es como “dar a luz, y luego estás vacío”, dijo, por lo que siempre se toma un tiempo antes de escribir el siguiente.

EXCELSIOR

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