No se llama amor si te causa dolor

Poza Rica, Ver.- “Después de nuestro primer año de noviazgo empezaron las ofensas, empujones y jalones” comentó Sofía, quien fue violentada en su matrimonio y aunque su entonces esposo mostraba cambiar su actitud, con el tiempo volvía a maltratarla de distintas maneras.

Cuando recién empezaban a salir, comenzó a celarla por cualquier cosa y no permitía que volteara a ver a alguien más, pero aún así decidió casarse y tener hijos, pues llegó a creer que podía ser todo diferente, comentó.

Según su testimonio, nunca la dejó involucrarse en el tema de préstamos y deudas que tenían en el hogar, pues creía que debería ser él por ser hombre; situación que empeoró el día que ella fue ascendida en su empresa y comenzó a ganar más que él, “Sabía que comenzaba a ser independiente” añadió Sofía.

Con el recuerdo aún presente relató que jamás intentó devolverle los golpes cuando la agredía, porque pensaba que si lo hacía él le pegaría aún más fuerte, por eso soportó malos tratos, tanto psicológicos como físicos por más de 8 años de matrimonio.

Durante mucho tiempo pensó en separarse, sin embargo cuando decidía que por fin era tiempo de poner fin a la relación, le quitaba su cartera y la amenazaba que se iría sin sus hijos, por ello no se atrevía a dejarlo, “Cuando pretendía irme, me jalaba” dijo.

Para Sofía fue una decisión difícil pero buscó ayuda jurídica y realizó el depósito de sus hijos ante un juez, para una vez así, poder pedirle el divorcio, en un lugar donde no pudiera someterla, todo con ayuda de un abogado.

Esta decisión fue tomada porque sus pleitos eran cada vez mayores y las agresiones llegaron a ser hasta en público, sin embargo el poder valerse por sí misma y ser una mujer empoderada, le valieron para no dejarse y entender que podía salir adelante sin la ayuda de una pareja.

 

 

Por PAULO RUIZ VARGAS
Foto: Miguel Rivera Salinas

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