Museo José Luis Cuevas, lo sostienen los banquetes

El 60 por ciento del presupuesto anual con que opera el Museo José Luis Cuevas corresponde a ingresos por eventos privados: bodas, XV años, bautizos, reuniones empresariales. El recinto, operado por la Fundación José Luis Cuevas Novelo A.C., requiere cinco millones 500 mil pesos al año para sus actividades; el Instituto Nacional de Bellas Artes dona un millón 300 mil y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, otro millón. El resto se consigue al usar el patio central para eventos sociales.

La estrategia no sorprende a Salvador Vázquez Araujo, apoderado legal de la Fundación, al señalar que así se diseñó la estructura financiera del museo desde su apertura en 1992. Aclaró, en entrevista, que no se cobra como salón de eventos sociales, porque no se dan recibos o facturas, sino que los usuarios entregan donativos a través de la Secretaría de Hacienda.

“Nosotros debemos reunir más o menos 60%, y cómo se consigue, pues cediendo el uso del patio, perfectamente controlado a cambio de un donativo, son donativos que están controlados y seriados por Hacienda y se tienen que depositar en una cuenta, y se hace ante Hacienda con todas las cuentas claras. Si no se hacen así, la Secretaría nos quitaría la capacidad de recibir donativos”, señaló quien lleva 18 años dirigiendo el espacio.

Es una estrategia de financiamiento que sostiene al museo ante la reducción del presupuesto y la falta de ingresos en taquilla. En 2017 el museo recibió 63 mil 999 personas entre visitas a  exposiciones, talleres, conferencias, conciertos, presentaciones de teatro y actividades generales. Pero no todas se pueden contabilizar en ingresos, porque las actividades de fin de semana son gratuitas, lo que reduce los ingresos de boletaje.

“Así está diseñado desde un principio y ojalá se pudiera cambiar para que en su estructura financiera pueda conseguirse más recursos. El lugar en el que estamos tiene el inconveniente de que está en una zona de comercio ambulante y a veces ni a pie se puede llegar”, refirió al precisar que en el museo trabajan 17 personas, entre vigilancia, secretarias y museógrafos.

Respecto al reporte de la Auditoría Superior de la Federación por el desvío de un millón 373 mil pesos, el apoderado legal señaló que es un error de conceptos. Explicó que el donativo del INBA se entrega retrasado y, cuando llega, el museo ya debe, en sueldos o préstamos, esos recursos. “La auditoría no acepta como actividades culturales el pago de salarios y otras cosas, pero no son pagos a secretarias sino a museógrafos, custodios, personal que se encarga de las actividades artísticas; es gasto operativo, no administrativo”, señaló quien aún no recibe el donativo correspondiente de 2017.

EL MUSEO NO ES UN NEGOCIO

Vázquez Araujo rechazó que el museo sea una empresa, como acusó Beatriz del Carmen Bazán. Incluso el apoderado legal respondió que la viuda de José Luis Cuevas dice “verdades a medias”, porque desconoce el funcionamiento del espacio. Asistió al lugar tres veces en 2016 y una sola en 2017, a inauguraciones, pero no a su oficina. De la suspensión del sueldo, dijo que se decidió no pagarle como directora porque no realizaba sus funciones: “Todavía cuando se le pagaba una asistente tenía que llevarle el cheque a su casa”, atajó.

Precisó que su oficina no está cerrada, y en el caso del Centro de Documentación sí tiene dos candados por seguridad, pero se abre una vez a la semana cuando un investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas del INBA acude para trabajos de catalogación.

Acusó que meses antes de la muerte del pintor, su esposa envió en varias ocasiones a personal para sacar las obras —esculturas, pinturas, vitrales y documentos— que no pertenecen a la colección que Cuevas donó al INBA. “Tenemos recibos de cuando sacó las obras, se las llevó todas antes de la muerte del maestro”, dijo al puntualizar que también desconoce la ubicación del archivo documental; recuerda que nunca estuvo en el museo y más bien se guardaba en el estudio ubicado en la calle Galeana.

Ya se hizo la convocatoria para la asamblea general con los socios de la Fundación para discutir la situación financiera y legal; Vázquez Araujo espera encontrar otra estructura que garantice más ingresos al museo.

EXCELSIOR

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