Mujeres no tienen voz ni voto, viven sin equidad

PAPANTLA, VER.- Tres Cruces es una comunidad asentada en la región colindante con Poza Rica, tiene poco más de 500 habitantes, en su mayoría son mujeres, pero irónicamente se les trata como si fueran lo contrario, es decir una minoría, ya que a pesar de que la ley prevé la igualdad entre hombres y mujeres, en la comunidad prevalecen los usos y costumbres, los cuales estipulan que la mujer no participa en la toma de decisiones.

Claudia nació y creció en dicha comunidad, estudió sólo la secundaria y actualmente labora en esta cabecera municipal. Con temor, se atreve a narrar cómo es la vida dentro de la localidad, a cambio, pide no se revelen sus apellidos ni su fotografía para evitar represalias contra ella o su familia por ir en contra de las creencias de su pueblo.

“La idea en el rancho es que las mujeres somos para la cocina y para tener hijos, los señores se enojan cuando tienen hijas, pero hacen una fiesta cuando los bebés son hombres, pocas somos las que podemos ir a la escuela, y las que van sólo llegan hasta la secundaria, pero hay muchas que no saben leer, ni escribir, porque sus papás o esposos no las dejan”, narra la entrevistada.

Trabajar tampoco está bien visto por todas las familias, en especial donde la batuta la lleva una persona de edad adulta, que son quienes más arraigadas tienen las costumbres que podrían tipificarse de machistas o misóginas. Incluso cifras oficiales reveladas por el INEGI en el último censo de población, señalan que sólo el 12,26 por ciento de las mujeres de la comunidad tiene un empleo.

En Tres Cruces hay 97 viviendas, de las cuales casi en su totalidad cuentan con electricidad, pero no tienen agua, la tarea de acarrearla corresponde a las mujeres, quienes deben caminar varios kilómetros para conseguir el vital líquido, su condición de pobreza no permite que todos puedan comprarla.

Sin telefonía, ni acceso a internet, sólo unos cuantos tienen teléfono celular, pero tampoco se aprueba que las mujeres lo tengan, aunque algunas mujeres sí cuentan con él, en las familias donde las costumbres se hacen presentes, estos aparatos electrónicos son considerados un distractor para los quehaceres del hogar.

::: Sin voz, ni voto :::

“Ser mujer y nacer en mi comunidad significa tener que estar callada la mayoría del tiempo, la función de la mujer es atender al hombre, alimentarlo y tener hijos, las decisiones de la casa las toman ellos, nosotras no podemos opinar, aunque no estemos de acuerdo. Tampoco se nos permite votar o participar en las asambleas del pueblo, pero sí votar en las elecciones”, explica Claudia.

Visiblemente nerviosa al platicar, la entrevistada se arrepiente por un momento, se queda callada por unos instantes y dice: “espero que sirva para que la gente sepa cómo vivimos en Tres Cruces y se pueda acabar el machismo, pero aún la mayoría de las familias viven bajo esos usos y costumbres”.

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