Muere Citla, el perro guía del Pico de Orizaba

¿Imaginan un perro en el Pico de Orizaba?… El volcán más alto de México con una altitud de 5 mil 747 metros sobre el nivel del mar tenía un guardián llamado “Citla”, es una historia que podría parecer de algún cuento. Pero, es tan real como la existencia de la rosa del volcán y tan real como la fatiga que sentimos quienes subimos por primera vez al majestuoso Citláltepec.

¿Cómo llegó al volcán?, el inicio de la travesía de “Citla”, -un perro criollo blanco como la nieve con manchas oscuras- se desconoce, pero desde que llegó al Pico de Orizaba su camino siempre fue en ascenso. Sus cuatro patas conocían el árido terreno para llegar a la cima y esto le permitía ser de ayuda para aquellos que llegaban a su guarida.

No pregunten como llegué hasta los dominios de Citla, porque para mí era mucho más difícil subir que para ese guardián peludo. Lo conocí una tarde de marzo, era 19 de marzo de este 2017 para ser exactos.

Las condiciones climáticas eran bastante prometedoras. Subí con un grupo de exploradores con la intención de recostarme sobre la nieve, incluso ¿por qué no? hacer muñecos de nieve como en las películas “gringas”. Claro, suena algo infantil, pero creo que no soy la única que quería hacerlo.

Mi meta era llegar al albergue ubicado a más de 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar, en el trayecto perdía las esperanzas de seguir ascendiendo, quería tirar la mochila y acostarme en la primera piedra que pareciera cómoda, hasta que vi a “Citla” …

Verlo fue muy emocionante para todos los que íbamos camino al albergue, no dejamos pasar la oportunidad de tomarnos una foto con el perro más famoso de la región montañosa de Veracruz, que portaba una especie de chaleco como un miembro más de Protección Civil, y ya más motivados continuar nuestro camino.

Esa fue la única vez que vi a Citla, por unos instantes; a primera vista era un ser independiente, dominante de las montañas, que no se intimidaba ante la presencia humana. Quedé sorprendida por la determinación con la que subía y bajaba, mientras que yo apenas y aguantaba unos pasos seguidos y descansaba; yo estaba en desventaja, sólo dos pies contra cuatro patitas peludas.

Mi encuentro con Citla no fue el más conmemorativo, la travesía de Citla encierra muchas historias y anécdotas más importantes que la que he contado. La primera versión que deberían saber es una hipótesis sobre cómo llegó a ser “El Guardián del Pico de Orizaba”.

La historia que ha pasado de boca en boca, es que posiblemente un albañil, contratado para construir el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, lo llevó para que le hiciera compañía y fue ahí donde se extravió. Desde entonces el canino acompañaba a los alpinistas, algunos incluso mencionan que Citla era la reencarnación de algún alpinista.

Para el presidente del Club Alpino Mexicano Hilario Aguilar, mejor conocido como “el jefe Layo” Citla fue un amigo y compañero en la montaña. El jefe Layo cuidó de Citla, como él cuidaba de los alpinistas y excursionistas que se adentraban en el Pico de Orizaba.

Don Layo y Citla.

Citla, también conocido como “El ángel Guardián de la montaña”, ayudó a excursionistas perdidos a llegar al albergue, dejó huella en el Pico de Orizaba y en los corazones de muchas personas, que incluso se volvieron seguidoras de la travesía de este can, a través una página en Facebook llamada “Citla”.

Sólo la enfermedad ocasionó que este perro criollo blanco con manchas de 13 años, dejara las alturas de este mundo un 28 de septiembre de 2017.  Le detectaron un tumor en el hígado y esto provocó la retención de líquidos, además de un cuadro de anemia, por ello era atendido desde hace varios días por un veterinario en Córdoba.

Citla, era el claro ejemplo de la frase: “el perro es el mejor amigo del hombre”; Citla era el mejor amigo de los alpinistas y amantes de las alturas…

 

Tomado de proyecto13.com

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