Mitos sobre el saqueo; los 14 códices precolombinos

Sólo uno de los 14 códices prehispánicos que han sobrevivido hasta nuestros días, elaborados antes de la Conquista, se encuentra en México. Los demás permanecen en archivos de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y El Vaticano, reconoce el investigador Xavier Noguez, quien publica la primera guía sobre el tema, bajo el título de Códices, dentro de la colección Historia Ilustrada de México.

En entrevista con Excélsior, el especialista mexicano detalla que existen varios mitos sobre el saqueo y la destrucción de códices prehispánicos. Uno de ellos es que éste no sólo se llevó a cabo por los españoles, sino también por grupos indígenas que controlaban la historia oficial.

Sin embargo, se sabe que personajes como Marie Alexis Aubin, Alexander von Humboldt y Lorenzo Boturini —quien incluso fue encarcelado en la Nueva España por la posesión ilegal de estos documentos— trasladaron de manera clandestina códices a Europa durante la Nueva España.

Pero un ejemplo de la devastación hecha por los propios indígenas fue la que hizo el tlatoani tenochca Itzcóatl, quien decidió destruir un número importante de códices que hablaban sobre la historia de la peregrinación mexica y la fundación de Tenochtitlán, en una maniobra ideológica y política que permitió hacer una sola versión de lo que había sucedido antes de su mandato.

Entonces mandó a quemar los códices de los calpullis que tenían versiones diferentes, para imponer una versión oficial del gobernante tenochca, lo cual posiblemente se realizó bajo los auspicios y las recomendaciones de Tlacaélel, hacia 1420”, explica Noguez.

Sin embargo, la destrucción de los españoles también se puede deducir a simple vista, pues “no se conoce códice de certero origen prehispánico, realizado por portadores de las culturas náhuatl, otomí, matlazinca, mazahua establecidos en el centro de México, es decir, en la antigua cuenca lacustre del Altiplano Central y las regiones aledañas”.

Es increíble que en una zona tan poblada, donde había importantes bibliotecas, no existan verdaderos ejemplos prehispánicos de códices, sino sólo códices coloniales tempranos del centro de México, que muy probablemente fueron copias de los antiguos.

A esto se sumó la destrucción que, en Yucatán, efectuó fray Diego de Landa, “la cual fue terrible, porque se sabe que implicó la desaparición de pilas de documentos que utilizaban los mayas yucatecos”; o la de fray Juan de Zumárraga, hacia 1538, quien estaba muy molesto de que las idolatrías no se hubieran removido, particularmente entre la nobleza”.

AL EXTRANJERO

De acuerdo con la guía, los códices prehispánicos se dividen en tres grupos. Al primer grupo pertenecen el Dresde (ubicado en Alemania), el París (en Francia), el Madrid (en España) y el Grolier —cuya autenticidad aún se debate—, pintados entre los años 1350 y 1519 d.C., provenientes del territorio maya, los cuales mantienen el nombre de la ciudad europea donde permanecen.

El segundo grupo incluye los códices del grupo Borgia, y contiene el Borgia (en El Vaticano), el Laud (en Oxford), el Vaticano B3773 (en El Vaticano), el Cospi (en Bolonia) y el Fejérvaáry-Mayer (en Liverpool), pintados entre los siglos XIII y XV, en Puebla y Oaxaca.

Y en el tercer grupo están los códices Becker I y Vindobonensis I (en Viena), el Bodley y el Selden (en Oxford), el Nuttall (en Londres), y el Colombino, resgurdado en una bóveda especial de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México.

Al respecto, Noguez advierte que, a pesar de que regularmente se han citado de manera autónoma el Becker I y el Colombino, ahora se consideran un solo manuscrito, aunque la razón de su partición todavía no ha sido aclarada. Este grupo de códices fue pintado entre los siglos XII y XIII y provienen de Oaxaca.

Después vienen los códices coloniales tempranos, como el Borbónico, el Tonalámatl de Aubi, la Tira de la Peregrinación, el Boturini, la Matrícula de los Tributos, el Mendocino, el Plano parcial de la Ciudad de México, el Borbónico, así como el Códice Badiano, entre otras pictografías.

Todos éstos, añade el investigador de El Colegio de México, se cree que podrían ser copias de originales hechas con diferente grado de aculturación europea.

Lo cierto es que sólo existen 14 pictografías de certera manufactura anterior a la Conquista que sobreviven hasta nuestros días, de los cuales una parte pudieron ser obsequios de Moctezuma a Cortés, y otros salieron bajo condiciones aún inexplicables.

EXCELSIOR

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