Misteriosas las criptas subterráneas de la Catedral de Xalapa

En 1976, las autoridades de Catedral, en ese entonces dirigida por el padre Valiente, deciden iniciar los trabajos para cambiar aquel antiguo piso de mosaico de 20 x 20 centímetros, con un dibujo similar a un tablero de ajedrez, por el mármol que actualmente tiene.

En aquellos trabajos, uno de los albañiles, al levantar el piso, notó sorprendido que se formaba un hueco justo cuando presionaba con una barreta; asustado, se dirigió al padre Valiente para explicarle lo sucedido y éste le ordenó continuar rompiendo. La sorpresa fue aún mayor al descubrir unos estrechos escalones con mucha pendiente que llegaban a un frágil muro de ladrillo y procedieron a demolerlo.

Se descubrió entonces una bóveda situada a tres metros y medio abajo nivel del piso, con una superficie de 30 metros y sobre el piso de manzarín húmedo había osamentas esparcidas. Sin alguna referencia de aquellos restos encontrados en el anonimato, se decidió en ese momento las depositaran en un ataúd dentro de la misma bóveda. El arquitecto encargado de aquella obra de remodelación sugirió que, por cuestiones simétricas, era muy probable la existencia de otra cámara subterránea, por lo que se realizó el mismo procedimiento. De nuevo, la sorpresa fue encontrar de igual forma unos escalones que llevaban a otra bóveda. En su interior encontraron un botellón de vidrio soplado verde, el cual contenía un líquido viscoso con un corazón humano momificado, sujetado con alambres. Se pensó en aquel momento que su conservación se debía al líquido que contenía aquel frasco y con los años se fue consumiendo. Se tomó la decisión de trasladarlo al Seminario Menor, donde fue depositado en una bodega y con el paso del tiempo quedó en el olvido.

Pero, ¿por qué existiría un corazón dentro de una bóveda subterránea que sería sellada para siempre? La respuesta puede estar en la costumbre antigua de guardar las reliquias de un obispo dentro de un templo para su culto; lo extraño de esto es que tampoco tenía lápida, nombre o alguna referencia que indicara, en un futuro, su origen.

Estas bóvedas fueron clausuradas para siempre en algún momento, se estima que fue en el año 1901, tomando nota del año en que se concluyó la remodelación de la Catedral por el obispo Joaquín Arcadio Pagaza. Es probable que exista información en los archivos parroquiales.

En la década de los años setenta, se procedió a habilitar dichas bóvedas para convertirlas en criptas y se invitó a los descendientes de algunas prominentes familias xalapeñas a depositar los restos de sus familiares que se encontraban descansando en el antiguo panteón 5 de Febrero. Para tal efecto, fueron habilitadas algunas, otras quedaron vacías, ya que era complicado que las criptas fueran abiertas constantemente por su ubicación y difícil acceso; mismas que quedaron prácticamente cerradas durante cuarenta años.

En octubre del 2015, la asociación Xalapa Antiguo gestionó su apertura con las autoridades eclesiásticas para que fueran abiertas al público en general por un único día y, de una vez por todas, desmitificar la idea de que en el subsuelo de Catedral existían túneles secretos que llegaban al Palacio de Gobierno, al desaparecido convento franciscano (hoy parque Juárez) e incluso se hablaba de que uno de ellos llegaba hasta el cerro Macuiltépetl; la versión de que la “torre mocha” quedó inconclusa por existir un túnel abajo, también quedó desmentida.

La mayoría de los medios de comunicación dieron la nota. ¿De quiénes fueron los restos depositados en el interior de la bóveda izquierda? ¿A quién pertenecía aquel corazón encontrado en la bóveda derecha? ¿Cuál fue la razón para clausurarlas para siempre? Un misterio que quizá nunca descifraremos.

DIARIODEXALAPA

 

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