México Prehispánico y Su Sistema Métrico

El México prehispánico estuvo integrado por una gran cantidad de culturas y pueblos con distintos grados de organización social. Aquellos pueblos poseían una dimensión de las mediciones muy distinta a la que nosotros tenemos en la actualidad. Sin embargo, la concepción actual de todos nuestros patrones de medida no sería tan completa de no ser por la proeza intelectual de los pueblos prehispánicos que lograron establecer mediciones sobre el tiempo y el peso, principalmente.

Los Mexicas, de quienes se tiene la primera información sobre el uso de determinados patrones de medida, tenían necesidades de encontrar dimensiones para la mensuración de sus tierras, casas, templos y pirámides. A raíz de esto, ellos desarrollaron su propio sistema de medición, el cual contenía algunas deficiencias, igual que los de otros pueblos ubicados en diversos lugares del mundo.

La mayoría de sus patrones de medida estaban relacionados con las dimensiones del cuerpo humano y, por lo tanto, sólo por regiones era posible contar con cierto grado de uniformidad en las mediciones debido a la diferencia en la anatomía, con relación a la raza. Además del cuerpo humano, utilizaron ciertos patrones basados en circunstancias diversas, tales como el clima, los materiales y la forma.

Cabe destacar que hubo algunos esfuerzos por unificar criterios de medición. El grupo de comerciantes que realizaba los intercambios comerciales entre las regiones que integraban el Imperio Mexica y los vecinos no conquistados, trató de unificar las medidas por así convenir a sus intereses mercantiles. Aunado a esto, el hecho de que existieran las mismas normas morales y jurídicas dentro de toda el área bajo dominio Mexica favoreció la unificación de criterios.

Época Precortesiana

Más tarde, durante la época precortesiana, las medidas más usadas estuvieron mayormente basadas en las proporciones del cuerpo humano, tal como en la época Mexica. Algunos ejemplos de estas medidas son:

“Cemmatl o neuitzantli”: correspondía a la distancia del pie izquierdo a la mano derecha con el brazo en alto, la cual era de aproximadamente 2,50 metros.

“Cenmaitl”: era la distancia entre una mano y la otra mano con los brazos extendidos, la cual era de aproximadamente 1,60 y 1,65 metros.

“Cenyollotli” o medida hasta el corazón: comprendía la distancia de la mitad del pecho hasta el dedo más largo de la mano con el brazo extendido.

“Cenequetzalli”: correspondía a la estatura de un hombre, aceptándose como equivalente 1,60 metros, considerando que el promedio de altura de los hombres en esos tiempos era de 1,52 metros y el de las mujeres de 1,50 metros.

“Cemacolli”: era la distancia del hombro a la punta del dedo anular, la cual era de aproximadamente 80 centímetros.

“Cemmolicpitl”: comprendía la distancia del codo a la punta del dedo anular.

“Cenxocpalli”: era la medida de un pie.
“Centlacxitl”: correspondía a la distancia dada en un paso normal.

“Cemiztetl”: era la distancia de la palma de una mano, medida entre los dedos pulgar y meñique, equivalente a 18 centímetros.

“Cemmapilli”: correspondía a la longitud de anchura promedio del dedo índice de la mano, equivalente a 17 centímetros.

Adicionalmente, existían medidas determinadas por el número de unidades, como era el caso de las mantas que se comercializaban por cargas de 20 piezas.

La leña se medía en “zontle”, medida que comprendía 400 unidades, y los granos se comercializaban con el “jiquipil”, correspondiente a 8 mil unidades, como parte de un sistema de medición que consideraba unidades numéricas vigesimales. Así, la veintena era una unidad de medida, 20 veintenas eran un “zontle” y 20 veintenas de veintenas un “jiquipil”. Por lo tanto, a pesar de que estos mecanismos de medición pudieran considerarse arbitrarios, en realidad son parte de un sistema métrico fundamental de la historia mexicana.

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