Merkel y su aliado bávaro buscan superar la crisis

El desconcierto reina en Berlín después de una noche de agitación política que ha agudizado la crisis que atraviesa al bloque conservador en el Gobierno y que amenaza derribo. En torno a las once de la noche del domingo, el ultraconservador ministro del Interior, Construcción y Patria, Horst Seehofer, presentó su dimisión, también como presidente de su partido, la Unión Social cristiana bávara (CSU), hermanada —y ahora enemistada— con la CDU de la canciller, Angela Merkel. Eso fue durante un cónclave de su partido en Múnich, del que emergió Seehofer en torno a las dos de la mañana anunciando que dejaba en suspenso su dimisión y que este lunes se reuniría con Merkel en un último intento de salvar el Ejecutivo de Berlín.

Markus Söder, primer ministro bávaro, ha emitido esta mañana una primera señal positiva al asegurar que “la estabilidad del Gobierno no está en cuestión. La ruptura de la alianza [con la CDU] no es el camino correcto”, ha dicho el dirigente de la CSU en Passau. La salida de los bávaros de la coalición de Gobierno supondría más allá de una ruptura histórica del bloque conservador, el desplome del Ejecutivo, del que también forman parte los socialdemócratas, pero al que le faltarían dos escaños para alcanzar la mayoría absoluta. Mientras, la reunión prevista para este lunes de sendos grupos parlamentarios ha quedado cancelada a la espera del encuentro esta tarde entre los dos líderes.

La cita entre la cúpula de los partidos conservadores está prevista para este lunes a las cinco de la tarde, y según dijo el todavía ministro del Interior esta madrugada a las puertas del cuartel general de la CSU, solo hay un punto en el orden del día: “Hallar un consenso sobre el control de las fronteras”. Hace dos semanas el ministro del Interior impuso un ultimátum a Merkel: o ofrecía a su partido una fórmula para impedir la llegada de demandantes de asilo que hubieran pedido protección internacional en otro país de la UE, o apretaba el botón para activar el cierre de la frontera austro-bávara saltándose reglas y consensos europeos.

En estas dos semanas, Merkel ha puesto a la UE patas arriba. Ha peleado para sacar adelante un texto de conclusiones en el Consejo Europeo del pasado jueves en el que se menciona expresamente —punto 11— la preocupación de Seehofer relativa a las llamadas “migraciones secundarias”. Además, asegura haber logrado el compromiso bilaterales con hasta 16 países —tres de ellos, del Este, lo niegan sin embargo— para acelerar las devoluciones de refugiados que establece el reglamento de Dublín.

Seehofer consideró el domingo que esos acuerdos no son suficientes, porque no ejercen “el efecto equivalente” al cierre de fronteras. Todo es poco para la CSU, que en octubre podría perder la mayoría absoluta debido al empuje de Alternativa por Alemania (AfD), la extrema derecha que con un discurso antiinmigración ha logrado seducir a un 13% del electorado alemán. Cerca de un millón y medio de refugiados han recalado en Alemania desde 2015 y los ultras han sabido explotar los miedos y anhelos identitarios de una población que en un principio dio una calurosa bienvenida a los huidos de la guerra. Por eso, el conflicto con la CSU es un síntoma, uno más de la batalla de las ideas y percepciones que se libra en Europa entre el populismo nacionalista y xenófobo y el multilateralismo cosmopolita.

Y mientras Seehofer deshoja la margarita y decide si finalmente dimite, la tolerancia con las tretas políticas de los bávaros va camino de agotarse. Desde varios partidos de la oposición y también del Gobierno —socialdemócratas— acusan a la CSU de irresponsable y de tomar al país como rehén para satisfacer sus aspiraciones electorales. Sigmar Gabriel, ministro de Exteriores socialdemócrata en la anterior gran coalición de Merkel, ha sintetizado ese malestar en un par de tuits: “Ha tomado a Alemania y a Europa como rehén. Están infringiendo un daño sin precedentes a la democracia del país […]. El enfado por esta irresponsabilidad te hace querer gritar: ¡Basta ya!”.

El País

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