A merced del hampa

Anunciada como panacea para abatir los índices de delincuencia, la reciente llegada de la Policía Militar, en apoyo a la Fuerza Civil y la Policía Estatal ha mostrado la carencia de una estrategia en materia de seguridad pública; la ola de violencia reciente, que se traduce en aumento de delitos, ha provocado la desbandada de inversionistas, cierre de negocios y un alto índice de desconfianza de la población hacia las autoridades.

Un reciente informe del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) revela que en los 5 meses que lleva la actual administración estatal, se han cometido 488 homicidios, lo que tiene a Veracruz como el cuarto estado más violento del país. En Poza Rica, los retenes policíacos son un mero pretexto para amedrentar a ciudadanos y extorsionar a conductores con aliento alcohólico, que una medida efectiva para abatir el índice delictivo.

La corrupción imperante en las fuerzas policiales y la escasa inversión en la infraestructura de seguridad son claves en la explicación de este fracaso; de las 22 cámaras de vigilancia instaladas en la ciudad, solo cuatro funcionan, mientras que las casetas de policía están abandonadas, incluso, una de ellas funciona como vulcanizadora. Así, mientras las víctimas de delitos aumentan cada día, la esperanza de que la situación mejore en el futuro inmediato se reduce cada vez más.

Por PAULO RUIZ

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