Mantienen el referéndum en Cataluña

Barcelona, España.- ¿Qué pasará el 1 de octubre? Es la pregunta que centra casi todas las conversaciones en España. Muy pocos se atreven a especular sobre lo que ocurrirá el domingo, cuando el gobierno de Cataluña pretende celebrar un referéndum de independencia, suspendido por el Tribunal Constitucional y considerado “ilegal” por el gobierno de Mariano Rajoy.

Si dirigimos esa pregunta a los actores políticos, la duda deviene en certeza: “El referéndum se va a celebrar”, asegura el presidente catalán, Carles Puigdemont.

“Lo que habrá el domingo no será un referéndum ni legal ni democrático”, comentó un alto cargo del gobierno español.

Quizá lo único que se puede asegurar es que este 1 de octubre, cientos de miles de catalanes intentarán depositar una boleta en una urna, las haya o no.

Esta acción sería, en teoría, el inicio del fin del llamado procés catalán, en el que, de ganar el “Sí”, el Parlamento podría declarar, en menos de 48 horas, la independencia.

CONSULTA ILEGAL
Para evitar los planes independentistas, la justicia española se puso en marcha y consiguió neutralizar la logística del referéndum.

La Guardia Civil incautó casi 10 millones de papeletas y propaganda en favor del “Sí”. También bloqueó 140 páginas web de apoyo al referéndum y ayer localizó urnas electorales.

Además, las finanzas de la región están bajo la tutela del estado español; 14 cargos del gobierno catalán fueron detenidos –y  luego puestos en libertad– acusados de organizar “un referéndum ilegal”; 41 oficinas locales fueron registradas; más de 700 alcaldes están amenazados con acciones legales y se disolvió la comisión electoral que verificaría el referéndum.

Todas estas acciones constituyen la respuesta del gobierno de Mariano Rajoy a lo que considera “un desafío” por parte de las fuerzas independentistas, que hace una semanas aprobaron en el Parlamento regional dos leyes que pretenden ser el paraguas legal que les permita “desconectar” de España.

Ambas normativas, tal como se esperaba, fueron suspendidas por el Tribunal Constitucional.

AUMENTA LA TENSIÓN
En los últimos días, las manifestaciones no han hecho más que aumentar y los discursos de los líderes independentistas han subido de tono: ya no se trata de votar por la secesión, sino de “defender la democracia frente a la represión del Estado español”.

La última protesta estuvo protagonizada ayer por unos 16 mil estudiantes, que marcharon en defensa de “su derecho a votar”.

Pese a todos los obstáculos, el mensaje de las fuerzas independentistas es claro: las acciones judiciales no frenarán “la cita con las urnas”, aunque reconocen, como lo hizo ayer Puigdemont, que “habrán muchas dificultades para ir a votar. Por cada dificultad, dos soluciones”.

LA ONU ALERTA
Mientras desde la ONU, llegó ayer una advertencia al gobierno de Rajoy: “España debe respetar los derechos fundamentales en respuesta al referéndum catalán”.

Expertos de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigen que se garantice que “las medidas adoptadas contra el referéndum catalán no interfieran con los derechos fundamentales a la libertad de expresión, reunión y asociación y participación pública”.

ESCENARIOS
En el hipotético caso de que la votación consiguiera llevarse a cabo, la victoria sería sin duda del “Sí”. “Los independentistas son un bloque compacto y muy movilizado. Además, quienes se oponen a la secesión no irán a votar”, explica el politólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Oriol Bartomeus.

Aunque, añade, una baja participación podría desacreditar el resultado de una votación. “La clave está en el porcentaje de participación. Con 35%, será muy difícil decir ‘hemos ganado, vamos a proclamar la independencia”, opina el experto en Ciencia Política.

Tras la votación del domingo, ha dicho Puigdemont, “habrá un compromiso de diálogo y de negociación” con el gobierno español. “El gobierno de España siempre ha estado dispuesto a dialogar”, ha asegurado a este diario  un alto cargo del gobierno central.

Excélsior

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