Mal tiempo no es obstáculo para visitar cementerios

ÁLAMO, VER.- La lluvia pertinaz, las bajas temperaturas y los fangosos accesos a los panteones no impidieron que gran parte de la población se volcara a los cementerios, donde, protegidos con abrigos y paraguas, los deudos convivieron una vez más con sus muertos.

Como siempre, la afluencia no fue la misma en todos los necrocomios: al mediodía, por ejemplo, mientras en el camposanto del ejido Agua Nacida la asistencia era mínima y apenas unas cuantas familias se hallaban frente a las tumbas, en Pueblo Nuevo los visitantes eran muchos más, tanto que el exterior era una romería de tantos vendedores de productos diversos.

En ambos lugares, para acceder a las instalaciones había que hacerlo con mucho cuidado pues el lodo era tanto que los resbalones estaban a la orden del día.

No obstante, al menos en Pueblo Nuevo, el ambiente de Día de Muertos era palpable en cada rincón del cementerio. A lo lejos podían escucharse las notas de Amor eterno y otras melodías, las cuales se mezclaban con el murmullo de los visitantes y el estruendo de los cuetes de arranque que algunos deudos lanzaban hacia el cielo.

, coronas, veladoras, alimentos y bebidas, y las ofrendas que dejarían para sus seres queridos.

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