Lucran con viviendas

Álamo, Ver.- Fundada en 2002 mediante el Programa de Ahorro y Subsidios para la Vivienda Progresiva (VivAh), cuyo objetivo primordial fue generar igualdad de oportunidades y apoyar el desarrollo de las capacidades de la población en condiciones de pobreza, así como de los grupos de mayor vulnerabilidad, a través del fortalecimiento de sus capacidades, a quince años de distancia la colonia Jardines de las Lomas no ha cumplido sus expectativas.

En realidad, muchos de sus beneficiarios iniciales nunca fueron de familias marginales, pues algunos de ellos eran o continúan siendo empleados o funcionarios municipales, estatales y hasta federales; varios de los cuales solo adquirieron los pies de casa para traspasarlas, rentarlas o dejarlas en el abandono.

Jardines de las Lomas es una zona habitacional marginada, conformada por cien pies de casa, cada una con una construcción de 25 metros cuadrados, y edificadas en lotes con superficie de 200 metros cuadrados.

Está ubicada en la fracción del Lote 1 del predio ex hacienda de Chapopote, a orillas de la carretera estatal Chapopote-Villahermosa, y en una superficie total de 26 mil 397.63 metros cuadrados, la cual hasta la fecha continúa siendo un asentamiento irregular.

VIVIENDA DE BAJO COSTO Y PÉSIMA CALIDAD

Sus viviendas, a diferencia de las casas construidas en la aledaña colonia Loma Bonita que fueron regaladas a damnificados de la inundación de 1999, fueron asignadas a sus beneficiarios a precios subsidiados: cada interesado recibió entonces un certificado de subsidio de parte del gobierno federal a través de la SEDESOL.

De acuerdo a ello, la Federación aportó por vivienda 21 mil pesos, mientras que cada beneficiario pagó siete mil pesos.

Lo que nunca les dijeron en su momento, fue que dicha cantidad solo avalaba el costo de los 25 metros cuadrados de construcción que contempla una recámara, sala-comedor y cocina. El precio por los 200 metros cuadrados del terreno sería aparte y se encargaría de cobrarlo Patrimonio del Estado.

Por si fuera poco, desde que el gobierno federal entregó las casitas, estas denotaron su pésima calidad: muros agrietados y techos que se trasminan en temporada de lluvias.

Y continúan así, dice doña Anabel Bonilla Hernández y otros vecinos de la colonia, quienes, incluso, actualmente han tenido que recibir apoyos adicionales para contar con un techo digno a través de un programa social de nivel estatal.

UNA COLONIA A MEDIO HABITAR

Bajo estas condiciones, reconoce el actual representante de la colonia, Diego Santiago Aldana, de los cien pies de casa edificados, en la actualidad, aproximadamente solo un sesenta por ciento están habitadas. El resto se encuentran literalmente abandonadas.

Con él, coincide Cecilia Bautista, otrora dirigente de la zona, y otros habitantes de Jardines de las Lomas, quienes comentan que varias viviendas fueron adquiridas por empleados municipales, y por algunos funcionarios locales, estatales y hasta federales que no las ocupan.

“Deseamos regularizar la colonia, pero resulta que el Instituto Veracruzano de la Vivienda (INVIVIENDA) pretende cobrarnos 41 mil 322.96 pesos por cada terreno”, señala Diego.
“Nosotros pedíamos que nos regularizara Patrimonio del Estado, pero ya sabemos que lo hará INVIVIENDA…”, agrega Cecilia.

De hecho, según la Gaceta Oficial de fecha 20 de marzo de 2013, el Congreso del Estado autorizó, entonces, al Ejecutivo Estatal, enajenar esa superficie de 26 mil 397.63 metros cuadrados, identificada como poligonal 3, “gratuitamente a favor del Instituto Veracruzano de la Vivienda, con la finalidad de que continúe con los trámites de regularización del programa ‘Casas VivAh’”.

PREPARAN UNA PROPUESTA

En este escenario, Santiago Aldana asegura que pronto podrían hacer una propuesta de pago ante INVIVIENDA.

“Estamos dispuestos a pagar, pero no una cantidad tan enorme. En realidad, muchos vecinos no cuentan con tanto dinero, a pesar de que el Instituto nos ofrece pagar en mensualidades”, apunta.
Sin embargo, reconoce que hasta el momento no se ha elaborado esa propuesta ni se ha convocado a los habitantes de la colonia para conocer su punto de vista. “Es muy difícil reunirlos, muchos que tienen sus casitas ni siquiera viven ahí…”, sostiene.

Doña Anabel, empero, se dice incrédula. “Diego ya tiene como cuatro años al frente de la colonia y desde entonces no ha hecho una sola gestión…”. Y en su percepción, comenta que en la colonia apenas están ocupadas alrededor del 40 por ciento de las viviendas.

Y añade: “Además, algunas están rentadas, otras han sido traspasadas (como la de Diego, que la adquirió del posesionario original) o se encuentran intestadas porque sus dueños ya murieron.

“Ahí está otro problema para la regularización…”, dice Cecilia Bautista. “Uno de los requisitos para regularizar la casa y el terreno, es que el beneficiario debe ser el dueño original o bien que haya un documento que constate el traspaso”, abunda.

CONTRATOS ADELANTADOS

Por cierto, desde 2013 que se anunció que INVIVIENDA se haría cargo de la regularización, alrededor de 30 beneficiarios del programa VivAh intentaron aprovechar la oportunidad y contrataron con el Instituto, coinciden Diego, Cecilia y fuentes del municipio.

No obstante, por diversas circunstancias, la mayoría de quienes se adelantaron y contrataron dejaron de pagar las mensualidades, anotan.
“Yo conozco a una persona que trabaja en un banco, que sigue pagando por su regularización…”, sostiene Cecilia.

Por su lado, una fuente municipal precisa que esa propuesta de INVIVIENDA contempla plazos de entre 18 y 72 mensualidades. Quienes optaran por el primer plazo pagarían cada mes 2 mil 295.72 pesos, en tanto que quienes se decidieran por el último abonarían 573.93 pesos mensuales.

La propuesta, sin embargo, posee condiciones: Por ejemplo, a quien se atrase cinco días en sus pagos se les incrementará un 3 por ciento sobre el total de su mensualidad. Y a quien se atrase 3 meses, se le suspenderá el contrato de manera automática.

PAGARÍAN UN TERRENO SIN CASA

En estas circunstancias, hasta la fecha la regularización se mantiene estancada y no precisamente por culpa de los habitantes de Jardines de las Lomas.

“Realmente, los contratos no deben ser válidos, porque ambas partes han incumplido. El personal de INVIVIENDA no regresó a la colonia para continuar los trámites y algunos de los contratantes dejaron de pagar…”, coinciden nuevamente Anabel y Cecilia.

Y cuestionan: “¿Por qué tenemos que pagar el terreno si muchos ya hasta se están quedando sin casa porque se encuentran en mal estado, con grietas en sus muros y con goteras en sus techos…?”.

Y es cierto, pocos pies de casa han sido modificados o ampliados para cumplir los objetivos del Programa de Ahorro y Subsidio para la Vivienda Progresiva, los cuales buscan atender la meta principal de lograr que la familia disfrute de una vivienda digna y decorosa.

Por si fuera poco, como dicen Diego y Anabel, las calles están en mal estado, hace falta mejor alumbrado público, agua entubada de calidad y vigilancia policíaca.

Por Miguel Lorenzo del Ángel

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