Los pescadores que cambiaron sus redes para extraer sal

Hace un año, treinta pescadores mexicanosabandonaron sus redes para lanzarse al rescate de una salinera abandonada en Xtampú, en el suroriental estado mexicano de Yucatán, en un intento por mejorar su economía .

“Ahora somos trabajadores de la sal”, señalan Manuel Aké y Raúl May, dos de los 30 pescadores que fundaron la cooperativa Meyah Ta’ab de Xtampú, una población de unos 2.000 habitantes en la costa de Yucatán.

Los pescadores se convencieron de cambiar sus aparejos de altamar por herramientas para ‘cosechar’ la sal con una concesión que les permitirá explotar por 50 años las charcas de sal que están en la zona entre Dzemul y Telchac Puerto.

“El 19 de abril de 2017 recibimos de las autoridades de Yucatán una concesión por 50 años para trabajar las charcas que estaban en completo abandono”, explican estos dos pescadores al asegurar que fue una buena decisión.

La extracción de sal en esta región de Yucatán se remonta a la época de los antiguos mayas, y con la llegada del siglo XX, la industria floreció en la zona costera, en la zona de la llamada Laguna Rosada.

Protegidos por la sombra de una choza que se levantó especialmente para resguardarse del sol que en esta región eleva la temperatura por encima de los 30 grados celsius, los pescadores se declaran satisfechos de esta nueva encomienda.

En estas charcas de sal, sobresale tanto el emblema de la cooperativa, como sus rostros curtidos por el sol y las decenas de turistas que llegan atraídos por los colores que el agua toma en esta zona y por el proceso artesanal para ‘cosechar” el mineral.

“Hace muchos años, mi abuelo trabajaba en este lugar junto con otras 600 u 800 personas”, interviene Catalina Aké Uc para resaltar el actual trabajo de la cooperativa, que tiene a su cargo un centenar de charcas de sal.

Algunos de los cooperativistas se dedican a recibir a los visitantes, algunos a limpiar las charcas y otros colocan el mineral en bolsas de un kilo que más tarde serán vendidas por una cadena de tiendas.

Entre las tiendas que hay en Yucatán, “solo una aceptó vender nuestro producto que se comercializa bajo la marca ‘Sal Meyah Ta’ab’, explican los dos pescadores.

La cooperativa se ha convertido en el principal sosten financiero de las 30 familias de los pescadores, señalan Aké y May.

Los mejores meses para extraer sal con mayo y junio y el mejor horario es el nocturno porque en el día es difícil “por los potentes rayos del Sol, son tan fuertes que rompen piedras” y señalan las piedras cristalizadas a las orillas de las charcas de sal.

“Son prueba más fehaciente de la potencia de los rayos solares, las cosechamos con nuestras propias manos; la sal de Xtampú es la mejor del mundo, por su concentrado de minerales”, relatan.

En este lugar, los visitantes llegan para observar los atardeceres coronados con el color de las charcas y la vista de aves de bello plumaje y de paso pueden comprar una bolsa de un kilo de sal por un costo de 10 pesos mexicanos (53 centavos de dólar).

El color rosado de las charcas se deben al crustáceo “Artemia salina” que viven en lagunas salobres y sirve como alimento de los flamingos, otro de los atractivos buscados por los visitantes que además de hacer turismo, representan un buen mercado para la sal de Xtampú.

“Vienen se enamoran de la belleza peculiar que hay en los alrededores de la cooperativa Meyah Ta’ab (trabajadores de la sal, en lengua maya) de Xtampú y nos compran”, comentan con una sonrisa sobre el éxito de su cooperativa.

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