Los guerreros que morían en el campo de batalla

Es decir aquellos que lograban destruir de sí mismos su ira, su orgullo, su pereza, su gula, su envidia, etc. El campo de batalla es la Vida Diaria, en ella nos toca combatir a nuestra propia legión de defectos psicológicos, quien logra morir de esta forma indudablemente logra ir a la casa del Sol, son lo que logran integrarse con su Real Ser interior profundo o el Sol.

“Cuantos morían en la guerra, o en el altar del sacrificio, iban a la casa del sol. Todos andaban unidos en una inmensa llanura. Cuando el sol va a aparecer, cuando es tiempo de que salga, empiezan ellos, entonces, a lanzar gritos de guerra, hacen resonar los cascabeles que llevan en los tobillos y a golpear sus escudos.”

“Si su escudo está perforado por dos o por tres flechas, por aquellas hendeduras pueden contemplar el sol; pero aquellos cuyo escudo no tiene abertura alguna no pueden mirar al sol.”

“Cuantos cayeron muertos entre magueyes y cactus, entre espinosas acacias, y cuantos han ofrecido sacrificios a los Dioses, pueden contemplar al sol, pueden llegar hasta él.”

“Cuando han pasado cuatro años se mudan en bellas aves: colibríes, pájaros moscas, aves doradas con huecos negros alrededor de los ojos; o en mariposas blancas relucientes, en mariposas de fino pelambre, en mariposas grandes y multicolores, como los vasos de beber, y andan libando allá en el lugar de su reposo, y suelen venir a la tierra y liban en rojas flores que asemejan sangre: la eritrina, la paisentía, la carolínea, la caliandra.” (Épica Náhuatl).

Las flechas, como las lanzas son el símbolo de la electricidad sexual trascendente que sabiamente dirigida a los defectos psicológicos ya comprendidos por medio de la meditación profunda y la auto observación psicológico pueden lograr la muerte de uno mismo a nivel psicológico, es decir la desintegración de nuestros defectos psicológicos. Por ello quienes no han luchado, quienes no se han preocupado por desintegrar sus defectos, quienes no han logrado que su escudo sea perforado, no podrán ver nunca la verdad, al Sol.

Los magueyes, los cactus y en sí toda planta espinosa son símbolo de la voluntad verdadera, de lo que los griegos denominaron Thelema, la voluntad que es necesaria para combatir al eterno enemigo, que mora en sí mismos, es por ello que solo quienes se han decidido a destruir su orgullo, vanidad, soberbia, auto importancia, etc., son los únicos que pueden contemplar el Sol, a su Real Ser interior.

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