LOS BEBÉS DE 1999

Por Pascual Hernández Hernández y Luis Navarro Arteaga

Durante 19 años hemos recordado la tragedia que se vivió los días 4, 5 y 6 de octubre de 1999, cuando cientos de familias lo perdieron todo. Desde padres, hijos y hermanos, hasta propiedades como ranchos, casas y ganado que fueron arrastrados por las peores inundaciones en la región.

La recuperación fue lenta y dolorosa, las pérdidas humanas, irreparables; mientras que los bienes que se lograron resarcir, en algunos casos, nuevamente fue bajo la cultura del esfuerzo.

Bajo este manto de tristeza y dolor, pequeñas luces iluminaron algunos hogares que permanecían, de manera literal, bajo la oscuridad por la falta de energía eléctrica. Entre la confusión, los decesos y los desaparecidos, nacieron algunos niños y niñas a los que bautizaremos como “Los bebés de 1999”.

Se trata de un ejercicio periodístico del maestro Luis Navarro Arteaga, catedrático de la Universidad Veracruzana y de la Universidad de la Huasteca Veracruzana, quien propuso lo anterior a sus alumnos que nacieron en esa época, y esto fue lo que le relataron:

Mi nombre en Mayra Daniela, nací el 5 de octubre de 99, y les voy a contar un poco de mi historia: yo nací en el Seguro y mi mamá en ese entonces se acaba de aliviar y desalojaron a la gente del hospital, cuando desalojaron a la gente, mi mamá apenas estaba recién opera de cesárea y tuvieron que evacuar a toda la gente porque el IMSS se estaba inundando.

Yo era una bebé de horas apenas, así que ella tuvo que llegar a la casa donde estaban mis hermanas y cuando llegaron mi mamá tuvo que correr, ya que en Gaviotas, donde vivimos, dijeron en ese entonces que había una fuga de gas, por eso toda la gente corrió porque pensaron que iba a explotar y toda la gente corrió al cerro, mi mamá también lo hizo así toda recién operada y estaba reciente todo y yo bien chiquita y tuvo que correr conmigo en brazos.

Mis hermanas llevaban varios días sin comer porque mis papás estaban en el Seguro, toda la familia estaba allá y no había quien los atendiera, pero lo que aquí me cuentan que la fuga de gas todo fue un mito, que se supone dijeron eso para que la gente se fuera y no vieran como sacaban a los inundados de Gaviotas.

Yo tengo 19 años, me llamo Sandra Luz, soy de Comalteco, y pues yo nací tres días antes de la inundación, donde yo vivo no hay Hospital y requería mi mamá de una cesárea y nos venimos entonces para Papantla, y cuando llegamos yo tenía apenas tres días de nacida, yo nací el 1 de octubre y regresamos el 4 de octubre.

El 4 para amanecer 5 se metió el agua y hubo muchos damnificados y muchas historias que recopilar, por ejemplo: dice mi mamá que cuando yo iba a nacer, me llevó al ginecólogo, porque yo soy prematura. En esa ocasión le hicieron la última revisión porque se fue a un hueco el carro que iba muy fuerte, por eso en la noche se le reventó la fuente y la sacaron de emergencia porque llovía muy fuerte.

De lo que ella me cuenta fue que llovió varios días, del 4 para amanecer 5 de octubre se desbordó el río y comenzó a salir el agua, entonces pues comenzó a subir y todo fue muy rápido como en una hora y los animales se fueron, hubo muchos damnificados, no había agua ni comida, donde se bañaran, no había donde hicieran su comida, todo se destrozó, el agua entró por donde quiera, se perdió todo.

Me cuenta mi mamá que sí llegaron a apoyarlos, pero ya muy tarde, en esos días no se podía entrar, nadie les daba apoyo, por lo que no tuvieron más remedio que destazar todos los animales muertos y de eso comieron. Hicieron que se asentara el agua para poder tomar, no había luz ni comida, hay algunas personas a las que todavía les quedan secuelas, gente humilde que no se ha recuperado a 19 años. Mi comunidad es arraigada, hay muchas familias que no tienen su casa al 100 por ciento, porque hubo muchos damnificados y muchas pérdidas.

Mi nombre es Ingrid, soy de Gutiérrez Zamora, cuando pasaron los acontecimientos de 1999 yo tenía 10 meses de nacida, por lo que no recuerdo nada, salvo lo que comenta mi familia, ellos dicen que en la noche del 4 de octubre, como a las 11, fue cuando se dieron cuenta que el río se estaba desbordando, y en la madrugada los baños empezaron a desbordar agua y ahí decidieron salirse a un lugar alto.

Ahí, donde ahora es un restaurante de cueritos, el agua subió mucho y nos tuvimos que mover a otra casa que se encontraba atrás, de tres pisos y ahí estuvimos varias personas. Mi mamá me comenta que como yo era pequeña pues no agarramos nada, ella me daba agua de lluvia con un poquito de leche que nos daba la gente de ahí donde nos quedamos. A mi primo le daban tortilla ya casi echado a perder, pan, de lo que encontraran que tuviera la misma gente, los mayores se quedaban sin comer por darnos a nosotros los pequeños.

Me dijo que en la noche la gente pasaba frente a ellos gritando que los salvaran, que los ayudaran pero como la corriente era muy fuerte no se podía hacer nada, también pasaban animales, vacas, había personas que en ocasiones se lograban agarrar de las palmas y los árboles.

En las noches, el agua que entraba en el mar se escuchaba como un tremendo monstruo, y ya cuando todo pasó, encontraban a mucha gente en las calles, en el lodo, en el local de 5-10-15 encontraron a un bebé abrazado de su madre, no sé, fue tantas cosas, tanta gente que murió, pero así como pasó y así fue como la gente me comenta que pasó, mi familia, así fue como sobrevivió mi familia y gracias a Dios ahora estamos aquí.

Buenas tardes, me llamo Jaquelin y soy estudiante de Ingeniería Ambiental, como todos sabemos, la inundación de 1999 fue una de las peores experiencia para Poza Rica y sus alrededores, en mi caso, vivo en Totolapa, una colonia que pertenece al municipio de Tihuatlán, era muy pequeña cuando pasó la tragedia pero mi mamá y mis familiares me platican las experiencias que vivieron.
Mi madre ese día se preocupó mucho y una de sus tantas preocupaciones era que el agua tapara nuestras casas, ya que hay un arroyo en la parte posterior de nuestro terreno y que los víveres no fueran los suficientes.

La creciente fue tan grande que alcanzó a cubrir tres cuartas partes de las casas de dos plantas y las personas que tenían su casa de un piso, se quedaron atrapadas en las azoteas, las autoridades las ayudaron con lanchas para poder sacarlas de la inundación. Como anteriormente comenté que, a pesar de que el arroyo pasa por la parte trasera de nuestra casa, no sufrimos de inundación, ya que donde vivimos es una zona alta. Solamente se veía como si estuviéramos en la playa.

Mis hermanos me contaron que vieron como flotaban los animales que desafortunadamente murieron. Hubo escasez de víveres, ya que las personas de mi comunidad hicieron compras de pánico porque se desbordó el río Cazones e impidió que las cosas llegaran.

Me platicaron que cuando mi mamá fue a la tienda, la acompañó una perrita que teníamos y que lamentablemente la atropellaron. Me dijeron además que acaban de inaugurar una tienda departamental y que en dicha tienda se reventaron los cristales, que sus aparatos electrodomésticos flotaban por las calles.

Las personas que vivieron esa experiencia no muy grata, decían que casi casi se sentía como estar en Venecia, pero con preocupaciones.

Hola buenas tardes, les contaré mi historia de la inundación de 1999, en la colonia Gaviotas. Mi nombre es Adilene de la Fuente, y pues para esa fecha me faltaban unos días para cumplir dos años, me faltaban unos días, me comenta mi familia que en tres días estuvo briznando seguido, no paraba. Después empezó a haber movimiento de militares, de Protección Civil y a las pocas horas la alarma.

Ya era un hecho que venía el río. A mi papá lo sacaron de su trabajo, llegó a la casa y a sacar lo importante, papeles, etcétera, como yo era y soy hasta ahora la más pequeña de la casa, pues a sacar pañales, ropita y fue un lío tratar conmigo, pues los cuidados a un bebé son especiales. Me cuenta mi mamá que acababa de lavar mi ropita y la tenía en la cama y ahí la dejó, solo tomó lo necesario y nos fuimos.

Para eso nos fuimos a la casa de mi abuela que vive en la Camacho, ya una vez que ya sabíamos para dónde ir, pues no había transporte y entonces tuvimos que cruzar el Cerro del Pípila para llegar a la Camacho y a mí me llevaban en los hombros. Y pues una vez que llegamos a la casa de la abuela tuvimos que dormir en el suelo, así con cobijas, otra tía también se inundó y ahí fuimos a caer con la abuela, en la Camacho.

Una vez ahí, mi papá volvió a Gaviotas en ese mismo rato, y allegar allá la casa ya tenía un 1.20 metros de agua, ya no pudo salvar nada, solo cerró la casa y a esperar que todo pues pasara. Ya para eso, todas las casas del fondo ya estaban tapadas de agua.

Al siguiente día, no recuerdo bien, mi papá y mi mamá fueron a la casa y tenía como 25 centímetros de lodo, ellos lo empezaron a jalar con escobas y limpiaron, pero muchas cosas las tiraron. Nos tuvimos que quedar en la casa de la abuela hasta que mi papá comprara un colchón para poder dormir.

Para eso mi mamá, cuando pasaba por las calles decía que veía de todo. Ropa que tiraba la gente, trastes, muebles, colchones, cosas inservibles, entre esos hasta pertenencias buenas como prenditas de oro. Sí se vio la ayuda, me dice mi mamá que llegó el presidente Zedillo y bajó su helicóptero en el campo de Gaviotas y pues a ver como estaba la situación. Trajeron muchas despensas y ayuda de parte de varias empresas o escuelas, llegaron cobijas, colchonetas y así.

Luego llegó gente del Sector Salud a empezar a vacunar a los que necesitaban. Pasaban casa por casa, según me comentó mi madre, quien a su vez recuerda que nos llegó una despensa de Teléfonos (de México), que era muy vasta, con galletas, café, leche, todo de muy buena calidad, hasta pañales venían y pues ya los aproveché yo pues empezamos de cero, y ya poco a poco nos hemos seguido levantando y eso que mi casa no está hasta el fondo. Esa es mi historia, de Adilene de la Fuente. Hasta luego…

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