Las mariposas y los Mexicas

Los mexicas consideraban a las mariposas como las almas de los niños que visitaban la Tierra desde el “Tlalocan”; genéricamente, les otorgaron el nombre de “Micpapálotl” (Mariposa del Mictlan), tal vez debido a su hermoso color negro.

Fueron el símbolo del renacimiento y de la regeneración de los hombres. Según la creencia, los guerreros, después de pasar cuatro años en el “Tonatiuh Ilhuicac” (Morada celeste del Sol), regresaban a la Tierra en forma de hermosas y coloridas mariposas, para obtener el néctar de las flores con que alimentarse.

Los muertos se convertían en mariposas y visitaban a sus familiares para protegerlos de los males que pudieran aquejarlos. Las mariposas volaban alrededor de la casa y de las flores. Los mexicas consideraban que era de mala educación oler un ramo de flores por arriba, se debía inhalar el aroma por un costado, pues la parte de arriba se reservaba para que las almas de los muertos disfrutaran oliendo la flor libremente encarnados en mariposas.
Dieron diferentes nombres a las fases que comprende la vida de las mariposas.

El huevo de la mariposa recibía el nombre de “ahuauhpapalotl” (amaranto), por la semejanza que tenia con la semilla.
A la larva la llamaron “ocuilin”.
Al capullo se le conocía como “cochipilotl” (etapa de sueño)
Y a la mariposa adulta “papálotl”.

Asimismo, distinguieron varios tipos de mariposas:
La “iztpapálotl” o “ixtapapálotl” (mariposa blanca)
La “ichcapapálotl” (mariposa de algodón)
La “matlalpapálotl” (mariposa azul)
La “cospapálotl” (mariposa amarilla)
La “xiquipilchiupapálotl” (mariposa que hace bolsas)
La “zoquipapálotl” (mariposa de lodo)
La “tzonincanpapálotl” (mariposa que se para de cabeza)
La “tzahuanpapálotl” (mariposa pájaro)
Y la “quetzalpapálotl” (mariposa monarca).

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