Las FARC tienen nuevo nombre político

Las FARC se seguirán llamando FARC. Pero sin armas. Las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia, una de las guerrillas más antiguas del mundo, han decidido este jueves lanzarse a la política como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. La organización ha votado en el cónclave fundacionalque se celebra en Bogotá mantener sus siglas y presentarse ante los electores colombianos con el símbolo de una rosa roja. Así lo ha anunciado a través de Twitter Rodrigo Londoño, Timochenko, el máximo dirigente del grupo que estuvo más de medio siglo en guerra con el Estado. La votación no ha sido unánime: 628 delegados optaron por no perder la marca, mientras 264 hubieran preferido un cambio y pasar a llamarse Nueva Colombia.

En la inauguración del congreso, tanto Timochenko como Iván Márquez hicieron hincapié el camino revolucionario de la nueva fuerza política, que tras dejar la violencia se propone ahora lograr sus propósitos en las urnas. Este último enfatizó además la importancia de convertirse en una alternativa en el mapa de partidos de Colombia. “Sobre ese presupuesto y sobre nuestra trayectoria histórica es que queremos concebir el carácter de nuestro partido; como un partido revolucionario”, señaló Márquez.

El símbolo elegido es una rosa roja que recuerda la rosa del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con una estrella de cinco puntas en el centro. Este viernes la organización cerrará su congreso con una presentación pública de la nueva dirección y de las listas de candidatos para las elecciones legislativas que se celebran en marzo de 2018. El próximo año el país elegirá también nuevo presidente, pero las FARC han descartado, al menos por el momento, participar en esos comicios. En cualquier caso, el acuerdo de paz alcanzado con el Gobierno de Juan Manuel Santos garantiza a este nuevo partido una presencia garantizada de cinco representantes en la Cámara y cinco en el Senado. La antigua insurgencia culminará oficialmente su primer cónclave con un mitin y un concierto en la Plaza Bolívar de Bogotá, un lugar simbólico cercano a los estamentos del poder político donde en 2002 atentó contra la toma de posesión del expresidente Álvaro Uribe.

El País

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