Las 4 razones más inesperadas para practicar yoga

Hoy es muy habitual encontrar hombres y mujeres por igual practicando el yoga en los parques de las grandes ciudades. También hay cada vez más gimnasios que ofrecen clases de esta disciplina a las que asisten personas buscando tanto una depuración del alma como un ejercicio completo para fortalecer todo el cuerpo. Este bienestar físico y mental es lo que viene atrayendo a tantos practicantes alrededor del mundo desde sus orígenes hace miles de años.

Nacida en la India, esta práctica de meditación se ha hecho también muy popular en los países occidentales precisamente por ofrecer esa fórmula mágica para combatir el estrés de una sociedad que se mueve a toda velocidad. ¿Has oído hablar de Anantasana, Ardha Uttanasana, Dandasana o Padmasana? Todas ellas hacen referencia a posturas de yoga. En este artículo, examinaremos las cuatro razones más sorprendentes para animarse a practicarlas.

Razón nº 1: Perder peso y combatir el insomnio

Es comúnmente, y erróneamente, creído que el yoga no ayuda a quemar calorías. Con honor a la verdad, los practicantes de este deporte quizás no lleguen a perder peso de la misma manera que lo hace una persona que vaya regularmente a clases de spinning. Sin embargo, sí que puede ofrecerte las herramientas necesarias para tener una mejor comunicación con tu propio cuerpo que te permita, al mismo tiempo, consumir menos calorías de las que quemas, el principio básico para empezar a adelgazar.

Quienes también pueden notar beneficios en su salud con esta disciplina física y mental son los que tengan dificultades para conciliar el sueño. En efecto, existen ciertas posturas o asanas, como la Ustrasana o la Uttihita Parsvsakonasana, mucho más eficaces que los peligrosos medicamentos para dormir u otros tratamientos naturales. Bastará con que cojas la costumbre de meditar durante el día y relajarte justo antes de meterte en la cama.

Razón nº 2: Enriquecer las relaciones interpersonales

Tener una mejor relación con las personas de tu entorno, ya sea familia, pareja, amigos o compañeros de trabajo, es posible gracias a una práctica constante del yoga. Uno de los principios fundamentales de este tipo de meditación es propagar el respeto por todos los seres vivos. Esa amabilidad y bondad adquirida con esta disciplina te ayudará a sentir empatía por los demás, saber lidiar con todo tipo de situaciones adversas y anticiparte a las necesidades de otros.

Para tener una relación interpersonal saludable, habrá que asegurarse primero que disfrutamos de una conexión entre nuestro cuerpo y nuestra mente, la única forma que tenemos de llegar a querernos a nosotros mismos de verdad. Solo entonces estaremos capacitados para apreciar, apoyar y amar a otra persona. Las parejas sentimentales también verán cómo el yoga beneficia sus relaciones sexuales: el vínculo íntimo será mucho más estrecho.

Razón nº 3: Fortalecer la paz interior y el autocontrol

Como hemos adelantado en el apartado interior, el yoga es un buen compañero para conseguir nuestra paz interior. Hay quienes se preocupan por conectar con la naturaleza o cultivar relaciones sanas con los otros, pero se olvidan de que el primer paso para llegar a la felicidad es quererse a uno mismo. Pocas cosas te ayudarán más a reencontrarte contigo mismo que poner la mente en blanco, meditar y ejercitar el cuerpo con una serie de asanas.

Mediante estas técnicas de respiración, ganarás también en autocontrol, una habilidad a menudo difícil de desarrollar que te permitirá, no obstante, dominar tus emociones y tus comportamientos. Saberse controlar a uno mismo es importante por varias razones. Por ejemplo, podrás deshacerte de todo aquello que te hace sufrir y te enfada; dejarás a un lado toda la ira y el estrés. También te ayudará a verlo todo con mayor claridad y tomar mejores decisiones.

Razón nº 4: Mejorar habilidades en el juego

 Precisamente esta destreza desarrollada con la meditación para controlar los impulsos y no actuar de forma apasionada tendrá un impacto positivo en aquellos a quienes les guste jugar. Los futbolistas deben mantener la mente fría, no caer en provocaciones si no quieren que el árbitro los amoneste. En las partidas de Monopoly o Catán, es indispensable que los participantes que deseen ganar tengan pensada una estrategia y la sepan ejecutar sin precipitarse.

Lo mismo se puede aplicar en los torneos de póquer donde la concentración debe ser máxima. En este tipo de competiciones hay mucha presión, sobre todo si están en juego altas cantidades de dinero. Por lo tanto, los jugadores deberán preocuparse de aislarse del mundo exterior y poner su foco única y exclusivamente en sus cartas y las apuestas de sus rivales. Existen miles de técnicas para intentar conseguir la mejor combinación de naipes, pero el yoga es una a tener en cuenta.

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