La violó por dos años y ella, una niña, olvidó qué ropa vestía. Por eso, juezas de CdMx lo dejaron ir

La Octava Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México dejó en libertad a una persona que había sido sentenciada a 23 años de prisión por el delito de trata de personas de una niña, quien lo acusa de que a lo largo de dos años la explotó sexualmente en un baño público del Centro Histórico de la capital del país.

A pesar de que el caso se conoció públicamente en 2015, cuando la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) boletinó que el Juez 57 con sede en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente encontró culpable al imputado Guillermo C. del delito de trata de personas de una niña durante dos años consecutivos y lo sentenció a 23 años, dos meses y 13 días de prisión, la semana pasada el Tribunal decretó “la inmediata y absoluta libertad” con dos votos a favor y uno en contra.

Luego de que se dictó la sentencia hace tres años, la defensa del imputado apeló y logró una reducción a 15 años de prisión, pero al llegar a la Octava Sala las magistradas Rosalinda Sánchez Campos y Abigail Gudiño Mejía votaron a favor de su revocación.

“La ofendida en ningún momento refirió el tipo de ropas que ella vestía los días en que supuestamente era explotada sexualmente y que pudiera corroborar la mecánica de los hechos, ya que en todo momento dijo que siempre llegaba a los baños y la desvestían con gran facilidad”, dice uno de los argumentos de las magistradas en la sentencia emitida el 25 de mayo de este año bajo la Toca Penal 98/2018.

Argumentos de la sentencia que liberó a Guillermo.

La niña, quien entonces tenía entre 10 y 12 años de edad, fue abusada sexualmente y –de acuerdo con los peritajes psiquiátricos y psicológicos– tuvo una afectación que incluso le impidió carearse con los testigos.

Otro de los argumentos que las magistradas tomaron en cuenta para dejar en libertad al imputado por el delito fue que “si bien la ofendida, por su carácter de víctima menor de edad no se le puede exigir que precise con toda claridad los hechos […] no abunda en otros detalles”, cuando, de acuerdo con la defensa de la menor a cargo de la abogada Rosalba Cruz Martínez, de Derechos, Affidamiento y Sororidad AC, la niña narró en 15 páginas los abusos a los que fue sometida por Guillermo C. y otro sujeto identificado como Ricardo N.

Las magistradas argumentaron que al acudir a la inspección de lugar –en julio 2014, dos años después de que ocurrieron los hechos–la descripción de los baños que hizo la niña no coincidió con lo que el Ministerio Público encontró.

“En la parte exterior no se aprecia que fueran baños públicos, porque el lugar no tenía un letrero, pero eran baños que las personas vendedoras ambulantes sabían que existían. También dicen que la niña describe que este sujeto al momento de someterla le daba cachetadas, y ellas [las magistradas] dicen que no hay ningún dictamen médico que acredite que tenía lesiones físicas y que su mamá en ningún momento describió que llegara con lesiones en la cara, que eso de alguna manera desvirtúa lo que la niña está diciendo”, explicó la abogada de la mamá de la niña en situación de víctima.

Las magistradas pusieron en duda el número de personas que la pequeña señaló como atacantes, debido a que en la inspección ocular de 2014 se percataron de que el lugar era un espacio reducido.

Sin embargo, la magistrada Irma Guadalupe García Mendoza emitió un voto particular en contra de la liberación del sentenciado argumentando que “existen las pruebas suficientes que acreditan la plena existencia del delito de trata de personas”.

UNA MALA NOTICIA PARA MUJERES Y NIÑAS

Rosalba Cruz dijo a SinEmbargo que le sentencia que exoneró al imputado por trata de personas es una mensaje pésimo para las mujeres y las niñas de la Ciudad de México.

“Reitera la historia que hemos estado manejando durante todos estos años los temas de las mujeres. La carga de la prueba es para la mujer, es además la invisibilidad de las niñas: el decir que viviste violencia siempre es la parte cuestionable, es la parte que nos obligan a probar. No puede haber igualdad de las partes, porque no estamos hablando de la misma situación. Es una niña. La victimización en este país, también es selectiva”, dijo.

La abogada explicó que las magistradas enfrentaron la palabra de la niña contra la del sentenciado, y a pesar de que hay evidencia de que la menor fue violada y de la afectación psiquiátrica, la justicia jugó a favor del imputado.

“Cuando en materia legal con las niñas, niños y adolescentes deber haber un trato diferenciado, considerando el principio que prevalece en relación al proceso cognitivo de la niña”, dijo.

La mamá de la menor de edad recordó que ella se enteró de lo que estaba sucediendo en febrero de 2013 cuadro su hija intentó suicidarse e inició terapias psicológicas. Ahí la menor reveló que Guillermo C. y Ricardo N. habían abusado sexualmente de ella.

De acuerdo con un reporte médico emitido por el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro” entregado a este medio, la niña fue víctima de trata de personas.

El diagnóstico dice: “problemas relacionados presunto abuso sexual por personas no pertenecientes al grupo de apoyo primario, conductas sexuales de alto riesgo, trastorno de estrés postraumático, episodio depresivo moderado, soporte familiar inadecuado”.

“Inicialmente es un proceso que empieza por corrupción de menores porque la niña pudo empezar a describir que tanto Guillermo como Ricardo la habían violado”, explicó la abogada.

Cuando la madre se entera que la menor era víctima de trata, acudió al Ministerio Público a levantar otra denuncia, pero no la aceptaron.

“Integran la de corrupción de menores, detienen al hombre y se queda pendiente el de trata de personas. Hasta que la mamá va y se queja en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y después de dos años, cuando la Comisión emite una recomendación y está arrumbada la carpeta, se logra que se ejercite la acción penal por trata de personas”, dijo Rosalba Cruz.

Con el imputado en libertad la mamá y la menor, que ahora tiene 17 años, están preocupadas porque fueron amenazadas de muerte.

“Ella tiene miedo hasta de salir porque nosotras fuimos violentadas verbalmente y con lesiones por parte de la familia del sujeto. Él le prometió a mi hija que si hablaba y yo actuaba, cuando él saliera de prisión la iba a buscar para matarla”, reveló la mamá de la víctima.

La mujer argumentó que busca que las autoridades de la Ciudad de México revisen el caso y eviten que el hombre que abusó a su hija y la explotó sexualmente esté libre.

“Que detengan a esta persona y no siga dañando a otras niñas”, llamó.

SINEMBARGO

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