Contra la tiranía de estar siempre conectados

Grace Quintanilla nació en la era predigital, en 1967, cuando el término cultura digital aún no aparecía en ningún libro. Desde 2012 dirige el primer laboratorio de aprendizaje y difusión de las nuevas tecnologías del país: el Centro de Cultura Digital (CCD), un espacio donde surgen preguntas para la era que viene: ¿Un robot puede ir a la cárcel? Es una de las más recientes.

No hay día en el que deje de pensar en tecnología, existe una Grace que vive en un mundo digital y otra que habita el mundo físico, aunque dice que todos debemos pelear por algo esencial en la era digitalizada: el derecho a desconectarse.

Existe una tiranía en la época actual en la que se nos exige estar siempre conectados, disponibles, atentos; respondiendo llamadas, mensajes, correos, dice Grace, artista y programadora, quien creció con los poemas estridentistas de su abuelo, el poeta Luis Quintanilla.

-¿Cuál es tu responsabilidad al dirigir un centro de estas características?

-Grace: El reto inicial fue luchar contra todo el estigma que tenía el monumento en donde estamos ubicados (la Estela de luz), que por obvias razones generó mucha renuencia en sectores del mundo digital para que participaran; sin embargo, algo que parecía malo, resultó ser bueno porque lo que pasó es que nos empezamos a concentrar en nuevas disciplinas que no tenían espacio en las instituciones culturales: animación, videomapping, realidad virtual, producción de videojuegos, disqueras independientes, literatura digital, influencers, youtubers; era una grandísima producción de todo este mundo. Tenemos que trabajar con todos estos sectores que no se ven como productores o creadores de cultura, sino como consumidores.

-¿Cómo ha sido crear una ciudadanía digital en México?

-Grace: No sé qué tanto la ubicaría en México. Algo que caracteriza a la ciudadanía digital es que no está pegada a un espacio físico o a ciertas condiciones geopolíticas. Es una especie de estado de las personas que requiere conciencia, no hay que confundir al usuario digital con el ciudadano digital; el primero utiliza la tecnología como algo funcional, mientras que el   segundo lo hace con conciencia para establecer códigos de supervivencia dentro de estos entornos, piensa en ecosistema, en políticas digitales, en regulaciones, en nuevos sistemas de organización social. Por eso es tan importante tener un proceso de alfabetización digital; no sólo es el uso de las herramientas, también lo es utilizarlas de manera crítica y creativa. En México somos muy poco conscientes de ello y por eso existen los trolleos, el bullying y el acoso cibernético. Tenemos malos hábitos.

-¿Qué papel juegan las instituciones en la creación de laboratorios digitales?

-Grace: Cuesta mucho trabajo hacer entender que el que exista un centro de cultura digital en México no quiere decir que todo el trabajo está hecho. Tiene que haber uno en cada delegación y uno en cada estado, porque lo digital es transversal a todo lo que toca a nuestras vidas. Cada vez hay más personas utilizando las herramientas digitales, y es un peligro porque lo hacen sin saber. Es fundamental tener conceptos de derechos digitales, seguridad digital, esquemas informáticos básicos para saber cómo podemos protegernos de los que están vendiendo nuestros datos; hay gente haciéndose rica con nuestra información nada más con un clic. Las instituciones requieren darse cuenta de que ese espacio digital tiene una cartografía muy amplia y tenemos que estar familiarizados con esos procesos para aprender cómo vivimos la vida en las redes, comprender los algoritmos que nos determinan todos los días.

 

 

EL HERALDO

 

 

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