la Leyenda del rey enano de Uxmal

En 1843, el explorador John L. Stephens escribió “Incidentes del Viaje a Yucatán,” donde recuenta sus aventuras en el Mundo Maya. Al llegar a Uxmal, Stephens cuenta que encontró a un hombre Maya sentado en un portal de la pirámide más alta de Uxmal, quien le contó la siguiente historia.

En ese mismo lugar cerca del Palacio del Gobernador, hace muchos años, vivía una vieja que nunca tuvo hijos. Un día, la señora, encontró un huevo muy especial y, cubriéndolo con un lienzo, lo escondió en una esquina de su casa desde lo espiaba cada mañana para ver si había empollado. Una mañana encontró la cáscara rota y, sorpresa, un niño pequeño había salido de su interior. La vieja, muy feliz, cuidó a su hijo con mucho amor, era el niño más inteligente jamás conocido, apenas al año ya caminaba y hablaba muy bien, pero a pesar de todo el cariño y los cuidados de la vieja a su hijo, éste dejó de crecer. Lo que nunca cesó fue la esperanza de la vieja en que algún día su Enano se convertiría en un gran rey y señor.

En 1843, el explorador John L. Stephens escribió “Incidentes del Viaje a Yucatán,” donde recuenta sus aventuras en el Mundo Maya. Al llegar a Uxmal, Stephens cuenta que encontró a un hombre Maya sentado en un portal de la pirámide más alta de Uxmal, quien le contó la siguiente historia.

En ese mismo lugar cerca del Palacio del Gobernador, hace muchos años, vivía una vieja que nunca tuvo hijos. Un día, la señora, encontró un huevo muy especial y, cubriéndolo con un lienzo, lo escondió en una esquina de su casa desde lo espiaba cada mañana para ver si había empollado. Una mañana encontró la cáscara rota y, sorpresa, un niño pequeño había salido de su interior. La vieja, muy feliz, cuidó a su hijo con mucho amor, era el niño más inteligente jamás conocido, apenas al año ya caminaba y hablaba muy bien, pero a pesar de todo el cariño y los cuidados de la vieja a su hijo, éste dejó de crecer. Lo que nunca cesó fué la esperanza de la vieja en que algún día su Enano se convertiría en un gran rey y señor.

Pasó el tiempo y la vieja mandó al Enano a la Casa del Gobernador de Uxmal a proponerle una competencia. A pesar del temor que sentía el hijo, la insistencia de su madre fue tal que no tuvo más remedio. “Te voy a retar a tres pruebas,” le dijo el Gobernante, “la primera: construye un camino blanco, largo, y recto.” El Enano regresó corriendo a su casa llorando y pidiendo ayuda, su madre le aconsejó: “regresa y pide al Gobernador que ponga la primera piedra en el camino, y verás lo que pasa.” Y así lo hizo, el Gobernador puso la pesada piedra con mucho esfuerzo, y otro tanto hizo el Enano cuando llegó su turno. Asistido por los poderes mágicos de la vieja, el enano pudo completar el sacbé fácilmente, conectando la ciudad de Uxmal con la ciudad de Kabah.

El Gobernador, furioso con el Enano, le dio un segundo reto: “esta noche debes levantar una casa más alta que ninguna otra del lugar; si no está terminada al amanecer, morirás.” El enano regresó nuevamente a su casa llorando, pero su madre lo consoló y lo puso a dormir. Al día siguiente el Enano despertó acostado sobre la pirámide más grande de del lugar, al ver la bella y alta estructura. El Gobernador, aún más furioso, hizo llamar al Enano para darle el tercer reto, “ve por tres cocoyoles,” le ordenó el Gobernador, “nos golpearemos con esas duras semillas hasta que uno de nosotros triunfe.” El Enano corrió a su casa y pidió ayuda a su mamá, quien le frotó una tortillita de maíz sobre la cabeza. Cuando regresó el Enano a ver al Gobernador empezaron a golpearse, el Gobernador rompió los tres cocoyoles en contra de la cabeza del Enano sin hacerle daño y, temeroso, pensó arrepentirse pero no pudo ya que todos sus súbditos lo miraban; no pudo más que someterse al turno del Enano. Con mucha fuerza, el Enano rompió uno y dos cocoyoles en contra de la cabeza del Gobernador, y con el tercero finalmente lo mató. Todos lo declararon vencedor, y el Enano se convirtió en gobernante del lugar.

Pasaron pocos años hasta que murió la vieja y la gente de este lugar tiene la creencia de que la vieja se sienta al lado de la boca de un túnel muy largo que conecta el pueblo de Maní con Tho’ (Mérida). Ella está allí sentada, cuidando a una serpiente que guarda las aguas subterráneas y a raíz de esta leyenda, la pirámide más alta e imponente de Uxmal es llamada Pirámide del Enano o del Adivino.

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