La historia que no se ha terminado de contar

Castillo de Teayo, Ver.- A pesar de que este lugar está considerado como uno de los más antiguos, donde tuvieron convergencia las culturas tolteca y azteca desde mediados del siglo XII al XV, la villa carece de un historiador oficial, lo que pone en riesgo sus memorias, advirtió el cronista del vecino municipio de Tihuatlán, Sabino Casanova Cruz.

“El no tener cronista es perder la memoria histórica del municipio, y un pueblo sin historia solamente va viviendo de lo poco que se les menciona en los libros, y algunos no tienen absolutamente nada”, señaló.

Al respecto, el señor Gilberto Rodríguez Meza, quien fue alcalde de Castillo de Teayo de 1961 a 1964, reconoció que ninguna autoridad ha tenido la iniciativa de designar a un encargado de recopilar los hechos históricos de este pueblo y concentrarlos en una monografía.

CONTAR, PARA QUE PERDURE
“Hay quienes tienen un poco de información y la van reuniendo, pero en sí Castillo de Teayo es una historia que se no se ha terminado de contar y se debería hacer, porque la propia vida de una persona es tan corta, tan pequeña, y se tiene que contar para que perdure lo que se hizo”, reflexionó.

Igual inquietud manifestaron los señores Pedro Martínez Jiménez e Ignacio Calixto Ríos, veteranos de este pintoresco pueblo, quienes señalaron que esta villa está llena de historias, pero todas dispersas.

A la vez, el señor Bernardo Guerrero Sosa, también residente de este lugar, recordó que pocos son los que conocen cuáles fueron los orígenes y primeros pobladores de este lugar, por lo que recalcó que vale la pena recopilarla y darla a conocer a las nuevas generaciones. “La juventud se debe interesar en la historia de sus pueblos”, anotó.

LOS FUNDADORES
Asimismo, doña Alicia Rodríguez Zumaya, quien tiene en su poder copias de valiosos documentos, hizo una remembranza sobre el establecimiento de esta villa.

“El fundador del pueblo de Castillo de Teayo fue don Gabriel Cánovas del Castillo, originario de las Islas Baleares, de Ibiza, quien llegó a Tihuatlán cuando los obispos repartieron terrenos desde Huauchinango y les dieron cabida en Tihuatlán, que era un pueblo de indígenas. Él llegó con las familias Ibarra, Urrutia y García, con un grupo de españoles, y venía con ellos la señora Lola García. Los indígenas los trataron bien, pero un día doña Lola se enojó porque escurría agua de una hoya y le llegaba a su pozo, y se molestó mucho y fue a la casa y con una tijera le cortó las trenzas a una indígena”.

Tras ello, a don Gabriel Cánovas le avisaron que se marcharan de Tihuatlán, porque los indígenas estaban tan enfurecidos por lo que hizo doña Lola y en la noche los irían a matar, siendo así como se trajo a su gente hacia esta zona, que él ya había explorado como cazador.

“Don Gabriel ya conocía el poblado de Teayo, que era terreno de los Basáñez. Una vez él le tiró a un venado y cayó en una escalinata entre el monte. Se acordó de eso y trajo gente y empezaron a desmontar el talud, descubriendo que era una pirámide y ahí empiezan a fundar el pueblo, todo originado por el conflicto con la señora Lola García”.

Nieta de Anastasio Rodríguez, originario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, quien se casó con Beatriz Cánovas Serrano, una hija de don Gabriel Cánovas del Castillo, doña Alicia Rodríguez señala que con el tiempo llegaron los demás hermanos de don Gabriel.

“De todo eso hay un libro y hay un catálogo de todas las esculturas que se fueron encontrando, pero una persona encargada de recopilar todo esto no existe”, abundó.

LA PROPUESTA
Por su parte, el custodio especializado en zonas arqueológicas, Víctor Manuel Zúñiga Vargas, comentó que en algún momento lo han invitado algunos amigos a convertirse en el historiador del pueblo, pero por falta de tiempo no ha aceptado y, a la vez, él ha hecho una propuesta.

“Ciertamente, no existe cronista, hay una propuesta, que es el doctor Jorge Morales, quien tiene mucha información de Castillo de Teayo a pesar de no ser nacido en este municipio, pero se ha interesado por recopilar la información histórica. Tiene investigación, tiene libros sobre los mexicas en Castillo de Teayo y él cumple el perfil”, enfatizó.

DESINTERÉS OFICIAL
Retomando el tema, el cronista de Tihuatlán, profesor Sabino Casanova, recalcó que en su momento se habló con el alcalde Enrique Isidro Dimas y con el regidor de Educación, el maestro Adrián Castillo, a quienes se les insistió designar a un cronista para Castillo de Teayo, pero nunca obtuvieron respuesta, lamentó.

“No hicimos propuesta de persona alguna, la idea era que en sesión de cabildo se otorgara el nombramiento a quien decidieran las autoridades municipales, pero la gestión no caminó. La propuesta se hizo hace dos años por parte de la Asociación Estatal de Cronistas, que en ese momento tenía como presidente a Leonardo Zaleta Juárez y como secretario de finanzas a un servidor”, subrayó.

Casanova Cruz reiteró que lo ideal es que cada municipio cuente con cronista “para rescatar la historia de los pueblos, y entonces todos los municipios y cada pueblo tendría su monografía y su propia historia, pero hay muchos municipios en los que los presidentes no se interesan en ese tipo de actividad”.

Refirió que de los 2012 municipios veracruzanos, solamente en 40 hay cronista, “aunque el ayuntamiento puede nombrar historiador o narrador, que son las primeras etapas para designar al cronista oficial con su acta de cabildo”.

“En nuestra zona tampoco existe esta figura en Coatzintla, Ixhuatlán de Madero y Tepetzintla. Castillo de Teayo tiene mucha historia y hay personas que cumplen el perfil, pero nosotros no hicimos ninguna propuesta y se le dejó libremente al presidente para que eligiera a través del cabildo, pero no les interesó. Nosotros como integrantes de la Asociación de Cronistas seguimos en el trámite y seguimos insistiendo”, concluyó.

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