La Cruz es el camino hacia la vida eterna

Al encabezar una procesión que recorrió diversas calles de la ciudad hasta llegar a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, esto para conmemorar el Domingo de Ramos, el párroco Antonio Grajales dijo que el evangelio dice que Jesús entró a Jerusalén montado en un burrito, y que lo hizo como signo de que su reino es de paz, de humildad y de amor, no como los reinos de este mundo, donde hay tantas tiranías e injusticias.

Acompañado de cientos de feligreses pertenecientes al barrio de Santa Cruz, uno de los más icónicos de la ciudad, quienes vitoreaban la llegada de Jesús con porras, alabanzas y cantos, el sacerdote dijo: “La gente no entendía y sigue sin entender el significado profundo de la entrada del señor en Jerusalén, hay que distinguir entre los que iban delante y los que lo seguían”.

“Los que iban delante son los curiosos, los que no quieren seguir verdaderamente a Jesús, son los que tienen su propio proyecto, los que no quieren conocer y hacer la voluntad de Dios, sino que esperan que Dios haga la suya. En cambio, los que lo seguían, son los que van tras los pasos de su maestro, aunque tampoco entendían mucho, la prueba es que luego lo van a traicionar, negar o abandonar como es el caso de Pedro”, explicó.

La autoridad eclesiástica, dijo que en la procesión de los Ramos, se hace una profesión pública de la fe y es signo de que se acepta a la Cruz como camino hacia la vida eterna, pero además de que se va al encuentro de Cristo en la eucaristía. La procesión recorrió las calles Alejandro Vega, Salvador Díaz Mirón, Riva Palacio, Alberto García, 5 de Mayo, Aquiles Serdán y Centenario.
Durante todo el día, cada hora se realizó la bendición de palmas y se llevaron a cabo al menos tres procesiones distintas, todas apoyadas por elementos de Tránsito del Estado, Policía Municipal y Protección Civil.

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