La belleza y la fuerza de los volcanes de México

La belleza de los volcanes de México está a la par de su fuerza. Ya sea que estén cubiertos de nieve o que escupan cenizas y humo, logran atraer a todo aquel que quiera ser fotógrafo de la naturaleza. Sin embargo, Hector Guerrero los considera mucho más que modelos para fotografías bonitas. El fotógrafo de 33 años considera que encarnan los desafíos ambientales y sociales que enfrenta su país.

Durante varios años ha fotografiado la ruta de los siete volcanes más altos de México, mostrando la amplia gama de condiciones climáticas, las presiones del entorno y las fuerzas que obligan a la gente a huir a Estados Unidos o a establecerse bajo la sombra de los volcanes que algún día podrían desplazarlos. Sus imágenes muestran áreas donde han menguado las nevadas que alguna vez fueron predecibles, los poblados donde los lugareños han tomado las armas para defenderse contra los narcodelincuentes y las nuevas poblaciones formadas por personas que tuvieron que abandonar sus tierras debido a la minería o la tala ilegal.

“En esta ruta puedes encontrar todos los climas del mundo y todos los problemas que enfrentan las grandes ciudades”, narró. “Al hablar de la violencia en América Latina, descubres que muchos conflictos se originan debido al entorno por el control del agua o la minería. Sin embargo, la gente no hace la conexión. En México, tenemos el gran problema del narcotráfico, pero ¿por qué los jóvenes recurren a la delincuencia organizada? Muchos de ellos provienen de comunidades desplazadas o lugares donde las minas les arrebataron las formas tradicionales que tenían de ganarse la vida”.

Cuando comenzó este proyecto, quería cuestionar la forma tradicional en la que esos lugares son mostrados. En lugar de fotografiarlos en colores vivos, optó por el blanco y negro para realzar el lado humano de su historia, no solo la belleza natural. Su idea era observar a la gente y su relación con el entorno. Comenzó en el Nevado de Toluca, donde solía caer nieve todo el año.

“Entonces, a la gente no le importaba”, dijo. “Ahora que ya no sucede, lo valoran. Ahora es un parque nacional protegido”.

Pasó mucho tiempo en las calles capturando escenas cotidianas y yendo a los periódicos locales en busca de trabajo. Un editor le dio algunos rollos de película y le dijo que publicaría sus imágenes si eran lo suficientemente buenas. Por fin obtuvo un trabajo fijo, aunque ahora es independiente y trabaja para Agence France-Presse, entre otros. Sus primeros trabajos publicados fueron, como seguro lo imaginas, volcanes.

Su interés refleja sus preocupaciones por el medio ambiente y el cambio climático que se percibe, dijo, en cómo los glaciares han desaparecido lentamente de algunos picos. Al mismo tiempo, mientras se concentra en los desafíos, su belleza también lo conmueve. Desearía que muchos más compatriotas compartieran sus preocupaciones.

“Muchos pueden conocer el nombre de un volcán, pero no lo han visto de cerca”, expresó. “No han visto ninguna campaña que explique lo majestuosos que son. El gobierno mexicano los ha abandonado. La gente no puede amar aquello que desconoce”.

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