Kremlin afirma que ignoró petición de auxilio de empresa de Trump

¿Ignoró el Kremlin una petición de ayuda de la empresa de Donald Trump? Esa es la versión de Dimitri Peskov, portavoz de Vladímir Putin, que este miércoles en una entrevista con prensa rusa y extranjera ha afirmado que ni siquiera se tomó la molestia de responder a un correo que le envió el vicepresidente ejecutivo de la Organización Trump, Michael Cohen, rogando respaldo del Gobierno ruso para levantar la primera Torre Trump en Moscú. “No respondemos a asuntos de negocios. No es nuestro trabajo”, ha dicho Peskov, frío, marcando distancia con Trump y su entorno en un momento en el que en EE UU se investiga un posible contubernio Trump-Putin para que el primero ganase las elecciones.

Cohen mandó el correo en enero de 2016, en plena campaña electoral americana y poco antes de que empezasen las primarias en el Partido Republicano para elegir candidato. Por entonces el candidato Trump ya había sorprendido con sus palabras de admiración sobre Putin. El correo de Cohen –hoy uno de sus abogados personales– al vocero del mandamás ruso es hasta el momento el contacto de mayor nivel documentado entre altos cargos de Trump y Putin. Dicho mensaje forma parte del material que envió el lunes la empresa del presidente de Estados Unidos al Congreso, que reclamó papeles internos de su compañía para las pesquisas sobre la supuesta conexión rusa, la trama más sensible que ronda al inquilino del Despacho Oval, pues implicaría un pacto sucio subterráneo con una potencia extranjera que además fue el gran enemigo geopolítico de Washington el siglo pasado.

Peskov ha contado a los periodistas que en el correo se explicaba que la Organización Trump tenía en marcha un negocio con una compañía rusa para levantar una Torre Trump en Moscú y que el proyecto, que por entonces no contaba aún con un solar para edificar ni con permisos, estaba “estancado”. “Ellos nos pedían algunas recomendaciones y ayuda para que pudiesen avanzar con ese trato”, ha afirmado el subordinado de Putin precisando que no le llegó a trasladar el mensaje al presidente ruso.

El plan de Trump con sus socios moscovitas de la empresa I.C. Expert Investment –firmaron un acuerdo preliminar en octubre de 2015 y el magnate neoyorquino se había postulado a la presidencia en junio– era que ellos construyesen el rascacielos y él aportase su nombre a la torre, su marca inmobiliaria de lujo y reputación global. La Organización Trump abandonó en 2016 el proyecto “por razones empresariales”, según ha dicho el propio Cohen a los investigadores del Congreso.

Trump siempre ha negado sus supuestas maniobras con Moscú. En julio de 2016, el presidente –entonces candidato– publicó en Twitter: “Para que conste, tengo cero inversiones en Rusia”, y en una rueda de prensa al día siguiente reiteró: “No tengo nada que ver con Rusia”.

Peskov ha añadido que el correo electrónico de Cohen llegó a un buzón general del servicio de prensa del Kremlin al que, según ha dicho, entran infinidad de mensajes que en buena medida son ignorados. El abogado de Trump ha explicado que lo animó a enviar ese correo un asesor de la empresa del magnate llamado Felix Sater, un turbio negociante ruso-americano que pasó por prisión a principios de los noventa por agredir a un empleado de Wall Street con el vaso roto de un cóctel margarita y que a finales de esa década se convirtió en informante del FBI para un caso de fraude financiero.

Según correos a los que ha tenido acceso The New York Times, en noviembre de 2015 –un mes después del acuerdo preliminar para la Torre Trump en Moscú– Sater escribía a Cohen ofreciéndose a buscar el respaldo del Kremlin al negocio, que según él resaltaría el prestigio de Trump como negociador y le daría fuste a su candidatura presidencial. “Nuestro muchacho puede convertirse en presidente de EE UU y nosotros podemos operar para lograrlo”, escribió, comprometiéndose a lograr involucrar a Putin en “este programa”. Juntos, apostó, conseguirían “que Donald salga elegido”.

El País

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