Kandinsky, un revolucionario de la forma y el color

La muestra “Kandinsky. Pequeños mundos” habita el Palacio de Bellas Artes. La apuesta de esta exhibición en México es mostrar las distintas etapas de creación pictórica de quien es considerado el precursor de la abstracción, además de su vinculación con la espiritualidad y la música.

La exposición con la que se cierran las muestras internacionales de este recinto en la presente administración pública, es curada por el director de Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), Fernández Félix, y Xavier de la Riva, con la asesoría académica de Natalia Avtonomova, considerada una de las mayores expertas sobre la vida y obra de Kandinsky.

Cuenta con piezas de The State Tretyakov Gallery, The Pushkin State Museum of Fine Arts, el Centre Georges Pompidou de París, The Solomon R. Guggenheim, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y Los Angeles County Museum of Art, entre otros y su esfuerzo por traerla a territorio azteca resultó toda una odisea.

Ha sido un equipo especial el que ha colaborado en Kandinsky. Pequeños mundos, como Paula Arredondo de la Coordinación de Herramientas de Mediación del Máximo recinto cultural de nuestro país y en entrevista con Organización Editorial Mexicana (OEM), destacó cuál es la trascendencia de las obras del ruso quien en 1936 adquirió la nacionalidad francesa.

“Es familiarizar al público mexicano con un artista importante, que es de difícil lectura, que no es tan amable a la vista, sin embargo, cuando se estudia, el espectador se da cuenta que no es tan ajeno, que realmente estamos viendo los procesos de cómo llega a la abstracción, que no se entienda sólo como un artista geométrico o abstracto y hay elementos en su obra que se ven desde el inicio y nunca desaparecen, en concreto, es ver esa variedad y esa miscelánea de un mismo creador”.

La exposición cuenta con cuatro ejes temáticos para abordar a plenitud el universo de Vasili Vasílievich Kandinski primera es Raíces rusas, la segunda La inundación del color, la tercera Sinfonías de Moscú, la cuarta la Abstracción geométrica y la quinta Microcosmos, donde se denota como desde los años veinte el artista se interesó por el repertorio de formas microscópicas, de libros especializados en biología y embriología.

“Kandinsky puso las pautas para entender el arte contemporáneo y hay que pensar cómo llega ellas. Entre la primera y segunda Guerra Mundial le tocó vivir momentos terribles, además de la Revolución Rusa y eso lo llevó a la abstracción, a distorsionar la realidad y si viviera ahora seguramente lo volvería a hacer, era un hombre visionario”.

Uno de los elementos que llaman la atención respecto a la obra de Kandinsky, coincidió la experta, fue en su interés por otras disciplinas, como la música y al respecto aludió que el artista tenía un padecimiento llamado sinestesia, sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra.

En ese sentido, el pintor y grabador, además de profesor de arte y autor de libros sobre esta disciplina, relacionaba las notas sonoras con colores, De esa conexión pictórico-musical, fue conocida su relación con afamados compositores, entre ellos Arnold Schönberg.

Por eso, en la exposición hay un salón de la música diseñado por el propio Kandinsky, en el cual un pianista mexicano interpretará algunas obras que le gustaban al pintor ruso y que el público podrá apreciar para literalmente abstraerse en el arte del ruso.

También en su explicación, Arredondo habla sobre el proceso creador del artista, de su transición de lo figurativo a lo abstracto, donde es notorio el progresivo uso del color y algunos elementos de sus cuadros con figuras de sus primeras obras, se repiten ya difuminadas.

Asimismo, la especialista alude al rigor geométrico que el artista tiene en todas sus piezas, en las cuales destaca el colorido y las figuras, como trapecios, círculos y tableros de ajedrez, por mencionar algunos, y varias obras en las que es evidente la convivencia entre lo geométrico y lo bio-mórfico.

Por otro lado, el director del Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), Miguel Fernández Félix, refiere a Kandinsky como un artista fundamental del siglo XX y apunta que esta muestra contiene algunas de las ideas básicas del expositor: la riqueza del arte tradicional ruso, la supremacía del color, las posibilidades sintéticas de la música, la naturaleza emotiva y la visión holística del arte.

La muestra permanecerá abierta hasta el domingo 27 de enero de 2019 por lo que en diciembre se podrá conmemorar con Kandinsky. Pequeños mundos, el nacimiento del pintor 16 de diciembre de 1866, (Moscú, Rusia) y su fallecimiento, 13 de diciembre de 1944, (Neuilly-sur-Seine, Francia)

Cabe mencionar que también se realiza un extenso programa académico organizado para la ocasión, la muestra reflexionará y profundizará sobre el legado del artista ruso que inició el 26 de octubre con una la charla La vuelta al mundo de Kandinsky a cargo de Liudmila Kvashnina e Inna Solovova y el 8 de noviembre se llevará a cabo la plática Pintura abstracta, transgresión de límites a cargo de Jorge Juanes.

El Sol de México

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