Joven muere en volcadura

VENUSTIANO CARRANZA, PUE.- Un muerto, un herido y daños de consideración, es el saldo que arrojó aparatosa volcadura de una camioneta, cuyo conductor perdió el control en una curva y al salirse de la carretera dio varias volteretas hasta terminar en un naranjal, una parcela propiedad del agricultor Sóstenes Olivares Cruz.

El fatal accidente se registró a las 23:30 horas del martes, a la altura del kilómetro 6 de la carretera Lázaro Cárdenas-San Bartolo del Escobal, donde resultó herido Sergio “N”, de 17 años de edad, con domicilio en calle Ignacio Zaragoza sin número, de San Bartolo del Escobal.

Conducía la camioneta Nissan tipo estaquitas, color rojo con blanco, modelo atrasado y con placas de circulación XX-44823 del estado de Veracruz, y durante el accidente resultó con graves lesiones en el cráneo.

Era acompañado de su amigo Alexander Téllez “N”, de 17 años de edad, con domicilio en la comunidad Estrella Roja.

Ambos fueron subidos a un vehículo particular y trasladados al hospital Integral Venustiano Carranza, pero una hora después el joven Sergio “N”, dejó de existir, mientras que su amigo hasta ayer miércoles seguía convaleciente, víctima de contusiones en el cráneo y en diversas partes del cuerpo.

Trascendió que, a eso de las tres de la tarde del martes, la madre de Sergio “N” le pidió que saliera a comprar hoja de maíz, (hoja de totomoxtle), ya que la familia se dedica a la venta de tamales, y tendría que trasladarse a la localidad de El Piñal.

Desde esa hora la señora no volvió a saber nada de su hijo, hasta los primeros treinta minutos de la madrugada de ayer miércoles, cuando le fueron a avisar que Sergio había muerto en un accidente.

Más tarde, agentes estatales de investigación se trasladaron al hospital integral para realizar las diligencias para el levantamiento del cadáver, mismo que fue trasladado al anfiteatro de Xicotepec de Juárez para practicarle la autopsia de ley.

Ahí mismo fue identificado por sus familiares, a quienes les fue entregado para darle cristiana sepultura.

POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO

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