Joven albañil sobrevive tras recibir seis impactos de bala

Álamo.- Herido de seis balazos en diferentes partes del cuerpo, un joven obrero de la construcción de la colonia Arboledas se debate entre la vida y la muerte, luego de ser agredido arteramente a escasa distancia de llegar a su domicilio, al mediodía de este martes.

El lesionado José Luis Miguel Medina, de 18 años, habitante de la calle Encino, fue levantado por paramédicos de la brigada Emergency Medical Service (EMS) y trasladado de inmediato al hospital regional de la ciudad para recibir una atención más especializada.

Sin embargo, debido a la gravedad de sus heridas, familiares del adolescente tendrían que trasladarlo a algún nosocomio particular de la ciudad de Naranjos, durante la tarde del mismo martes.
El artero atentado se registró en las inmediaciones de la Escuela Primaria Francisco Javier Clavijero de la colonia Jacarandas, presuntamente cuando José Luis, ayudante de albañil, caminaba con dirección a su domicilio.

Según los primeros datos levantados por autoridades policíacas, en el sitio del suceso, testigos habrían dicho que el herido fue alcanzado por un sujeto desconocido, quien sin más le disparó hasta en seis ocasiones para después darse a la fuga con rumbo impreciso.

Durante la agresión -se mencionó- Miguel Medina habría corrido herido de gravedad hacia el acceso principal del plantel educativo, donde niños y maestros se alarmaron al verlo sangrante y desfalleciente, por lo que un docente llamó al número de emergencias para solicitar el apoyo de una ambulancia.

Una rápida revisión médica reveló que el agraviado presentaba seis impactos de bala: uno a la altura del mentón, casi sobre la comisura izquierda de los labios, el cual le salió por la nuca; tres a la altura del abdomen, otro entre la espalda y el costado derecho, y uno más en el glúteo de ese mismo lado.

El diagnóstico sobre su estado de salud era grave, por lo que el pronóstico era que ayer mismo sería trasladado a un nosocomio privado de Naranjos.

La escena del suceso fue acordonada por policías del Mando Coordinado, en espera del perito de la Fiscalía General de Justicia del Estado, pues se decía que en el sitio habían casquillos percutidos. Empero, dicho perito no llegó, por lo que minutos después los uniformados se retiraron.

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