José Luis Peixot contra la certeza

Viajar estimula la imaginación y alimenta la incertidumbre para no matar la sorpresa. Viajar y sentir el suelo, atravesar fronteras y pisar cada vez una tierra virgen. Viajar, despedirse y descubrir que aún existen lugares por explorar. Bajo esa idea el escritor portugués José Luís Peixoto (Galveias, 1974) construyó El camino imperfecto, su más reciente novela, cuya traducción al español presentará en la 32 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Peixoto es uno de los narradores más aclamados y leídos en tierras lusas, ha obtenido los premios Saramago (2001) y el de Poesía Daniel Faria (2008), y, según se le atribuyó a José Saramago, es “una de las más sorprendentes revelaciones de la literatura portuguesa… será el continuador de los grandes escritores (portugueses)”.

En entrevista con Excélsior, el exitoso novelista que admira la literatura de Juan Rulfo y de José Emilio Pacheco, charló sobre El camino imperfecto (Editorial Cuadrivio), donde abre la discusión sobre el concepto del viaje y empuña una defensa apasionada de la experiencia.

Esta novela fue construida a la manera de un álbum fotográfico, donde el autor combina elementos autobiográficos y un relato fragmentado, que toma la mano del lector curioso y lo lleva a osados rincones de Bangkok y Las Vegas, para lapidar esa idea generalizada de que ya no existen lugares por explorar.

La idea de que ya no existen lugares por explorar es absurda. La idea de que todo está visto es un insulto para el mundo”, apuntó el autor que asume la apariencia de un Alexander von Humboldt moderno, para desgajar relatos entre casas y árboles que son habitados por espíritus y lugares de poca monta donde una mujer lanza pelotas de ping-pong con la vagina.

Y tal como lo ha escrito, “un lugar nunca está completamente descubier­to. Nada que esté vivo se descubre para siempre. La virginidad es una exigencia de imbéciles. Conocer no es ser el primero en llegar. Los primeros no saben necesariamente más que los demás. Los que van después, si consiguen resistir a la marea de clichés y eslóganes publicitarios —“país de las sonrisas”—, podrán seguir en­contrando novedades, aun acompañados por miles de turistas”.

VIAJAR Y DUDAR

El camino imperfecto arranca con una imagen poderosa: el cuerpo descuartizado de un bebé que es empaquetado en Bangkok y trata de ser enviado a Las Vegas.

El narrador lo escribió así: “En una de las cajas de plástico estaba la cabeza de un bebé. En otra caja estaba el pie derecho de un niño, cortado en tres partes. Había dos cajas más con pedazos de piel tatuada y, en la última, estaba un corazón humano. Las cinco cajas de plás­tico fueron envasadas en tres paquetes, dejados en los correos del Centro Comercial MBK, junto a Siam Square, y dirigidos a tres direcciones de Las Vegas… Estos pedidos fueron despachados como ‘juguetes para niños’, pero no llegaron a salir de Bangkok”.

¿Cómo nació este arranque?, se le preguntó a Peixoto. “Encontré esa imagen en un periódico de Tailandia durante el primero de tres viajes. Después acompañé la noticia por internet y la seguí hasta donde me fue posible. La historia me pareció interesante porque tenía una conexión entre las ciudades de Bangkok y Las Vegas”.

¿Por qué viajar es dudar? “Es cierto que pretendí dejar implícito en este texto la relación entre el viaje y la duda. Porque en el viaje como la duda siempre hay una narrativa, un camino que como dice el título del libro es una narrativa única para el protagonista. Porque hay siempre una vivencia individual de ese proceso que también incluí en la búsqueda del otro; la vivencia individual del viaje es, en mi perspectiva, un elemento mismo de la naturaleza del viaje, con un tiempo único e irrepetible”.

El libro es un álbum o un diario de viaje? “Mi intención fue intentar que el libro fuera el viaje mismo; es cierto que todos los viajes implican narrativas, pero las narrativas de algún modo son viajes y aquí intenté hacerlo de una manera muy clara para que el lector llegara a lugares que no podría prever”.

¿En verdad hemos perdido la capacidad de asombro? “Quizá lo creemos, pero, ¿acaso no se sorprende una persona que vuelve a la Ciudad de México tras haberla conocido hace 30 años? Por otro lado, los viajes son una búsqueda permanente de respuestas para entender la relación entre nosotros y nuestros valores, nuestras referencias y lo que buscamos, que siempre están en movimiento y que son el combustible para la vida”.

¿Por qué observa y desconfía de quienes nunca cambian sus puntos de vista? “Porque no existe una sola respuesta a esos grandes temas como la literatura, el amor y la muerte… no existe una respuesta definitiva que todos aceptemos. Yo creo que nada es incuestionable. Pero tenemos que viajar y buscar en la naturaleza del viaje lo diferente, dejarnos sorprender y estar listos para la novedad y lo que es distinto a lo que ya sabemos”.

ATUAJES Y TIEMPO

En El camino imperfecto, Peixoto también cuestiona que los viajeros de nuestro tiempo hayan renunciado a la sorpresa y a la imaginación.

Murió la sorpresa, la mataron. Están haciendo cualquier cosa y ya saben que, a continuación, harán cualquier otra… Son como aquellos que tienen el boleto y el pasaporte, que sólo quieren entrar en el avión, sólo quieren ir a la fila, mirar muchas veces al reloj y entrar al avión. Después, son los primeros en quitarse el cinturón de seguridad y saltar al pasillo, solamente quieren salir del avión, solamente quieren que alguien abra la puerta para salir de ahí. Calma. Miren alrededor. La velocidad es ésta. Lo que sucede hasta el destino no es irrefutable. El viaje es esa incertidumbre”.

¿Por qué eligió navegar entre Bangkok y Las Vegas? “Aquí Las Vegas surge como una capital de Occidente, mientras que Bangkok es el lugar exótico que representa a un cierto oriente. Son dos extremos de realidades un poco apartadas que, de algún modo, tratan dos fronteras para una cierta visión de lo que es el mundo, desde un punto de vista cultural”.

¿Quedó algo de poesía en este libro? “La poesía sí está presente en este libro y en otros también, en esta narración hecha de fragmentos que buscan una unidad; y al mismo tiempo está el trabajo del lenguaje”.

¿Por qué los tatuajes son tan importantes en esta narración? “Porque el tatuaje es la metáfora del tiempo y de lo concerniente a lo relativo y lo individual, de la manera como cada persona mira la misma cosa, pero distinguen cosas propias y lúdicas”.

El autor que se tatuó en uno de sus antebrazos la palabra Yoknapatawpha (condado ficticio donde ocurren varias novelas de William Faulkner), comentó que en la próxima FIL de Guadalajara —que se llevará a cabo del 24 de noviembre al 2 de diciembre— también presentará dos traducciones al español de Cementerio de pianos y Libro, bajo el sello Arlequín, y participará con la banda metalera Moonspell. Para concluir, habló sobre su relación con la literatura mexicana:

Pese a las diferencias entre Portugal y México, hay un cierto entendimiento y relaciones importantes a nivel literario. Y podría nombrar algunos, pero sólo elegiré dos que para mí son referencias importantísimas: el enorme Juan Rulfo, autor con el cual tengo mucha relación incluso por los paisajes y la manera como retrató Jalisco y México, algo que me hace recordar a mi región natal aquí, en Alentejo, Portugal; y José Emilio Pacheco, un autor del que me gusta mucho su poesía y su prosa, como Las batallas en el desierto; es un autor muy inspirador”.

SU OBRA DESLUMBRA

Señalado como “el futuro de las letras portuguesas”, José Luís Peixoto  (1974) ha escrito las novelas Nadie nos mira (2000), Te me moriste (2004), Cementerio de pianos (2007), Una casa en la oscuridad (2008), Libro (2011), Dentro del secreto(2014), Galveias (2016), En tu vientre (2017). Con sólo 27 años, fue el ganador más joven del prestigiado Premio Literario José Saramago; su obra literaria ya se ha traducido a 26 idiomas.

EXCELSIOR

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