Jamás serás famoso… y está bien

Hoy en día, los estudiantes universitarios intentan desesperadamente cambiar al mundo y buena parte de ellos cree que tener una vida exitosa significa hacer algo extraordinario y que llame la atención, como convertirse en una celebridad en Instagram, crear una empresa exitosísima o acabar con la crisis humanitaria.

Por supuesto que tener aspiraciones idealistas es parte de ser joven pero, gracias a las redes sociales, el propósito y el significado se han fusionado con el glamur: tener una vida extraordinaria parece ser la norma en internet. Además, la idea de que el significado de la vida debe ser excepcional, o parecerlo, no solo es elitista sino que también está equivocada.

Durante los últimos cinco años he entrevistado a decenas de personas en todo el país acerca de lo que le da significado a su vida y he leído miles de páginas de libros de psicología, filosofía y neurociencia para poder comprender qué es lo que le proporciona satisfacción a las personas.

He aprendido que las vidas con más significado no siempre son las más extraordinarias; lo son las vidas normales que se viven con dignidad.

Muchos jóvenes adultos no alcanzarán las metas idealistas que se proponen. No se convertirán en el próximo Mark Zuckerberg. Su obituario no aparecerá en diarios como este, pero eso no significa que su vida carecerá de propósito y valor. Todos tenemos un círculo de personas en cuyas vidas podemos influir y ayudar a mejorar, y es ahí donde podemos encontrar nuestro propósito.

El reciente campo de la psicología dedicado a la investigación y el estudio del “significado de la vida” confirma la sabiduría presente en la novela de Eliot: el sentido de la existencia no se encuentra en el éxito y el glamur, sino en lo mundano. Una investigación demostró que los adolescentes que ayudaban con los quehaceres del hogar tenían un sentido del propósito más fuerte. Los investigadores creen que se debe a que los jóvenes sienten que así contribuyen con algo más grande que es su familia.

Ahora que los estudiantes vuelven a la escuela deberían reflexionar sobre lo siguiente: no es necesario que cambies al mundo ni que descubras un propósito único para tener una vida con significado. Una buena vida es una existencia llena de bondad y eso es algo a lo que todos podemos aspirar, independientemente de nuestros sueños o circunstancias.

NEW YORK TIME

Foto tomada de internet.

nyo

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