“Ixtolinque el tlatoani de Coyoacán traidor”

¿Recuerdas a Malintzin, aquella joven mujer que la historia de México ha catalogado como traidora por las circunstancias que la rodearon durante la llegada de Hernán Cortés y que la obligaron a convertirse en su traductora y consorte?

Pues bien, Malintzin era prácticamente una niña cuando se unió a Cortés y no fue por su voluntad, pues ella no era mexica, sino que venía de la región hoy llamada Tabasco. Se puede decir que su intención era la de sobrevivir, por lo que sería injusto juzgarla como traidora.

Sin embargo, hay otros que, en la historia de la invasión europea, sí pueden considerarse traidores por las acciones que cometieron contra su propio pueblo. Ese es, justamente, el caso de Ixtolinque.

Ixtolinque fue hijo de Cuauhpopoca, aquel que derrotó a los españoles en la batalla de Nautla y su madre fue Huitzil Atzin, de quien se sabe muy poco.

Por otra parte, su hermano Cetochtzin, quien había gobernando Coyoacán durante muy poco tiempo antes de ser interrumpida la paz en Anáhuac por el ejército español, murió a manos de Hernán Cortés en la misma expedición a Guatemala en la que fue muerto Cuauhtemoc, tlatoani de Tenochtitlan. Fue así que tomó el mando Ixtolinque, nuevo gobernador de Coyoacán.

Sin embargo Ixtolinque, muy al contrario de muchos nobles mexica, prefirió conservar su vida antes que su dignidad y logró una estrecha amistad con Cortés, a quien le fue leal a pesar de ser responsable de la muerte de su padre y hermano. Fue a petición suya que se estableció el segundo ayuntamiento de la Nueva España, que sería la primera sede del gobierno colonial.

Tal era la lealtad de Ixtolinque con Hernán Cortés, que incluso le salvó la vida en una ocasión en un ataque en el actual Cuernavaca y también le ayudó en las batallas libradas en la invasión a Oaxaca y en el Valle de México.

A fin de quedar bien con Cortés y, por ende, con el rey de España Carlos V, Ixtolinque se convirtió al catolicismo, recibió el bautizo y le fue otorgado el nombre de Juan de Guzmán Ixtolinque. Ante tanta servidumbre disfrazada de lealtad, la Corona Española le devolvió las tierras que habían sido de su familia y recibió el nombramiento de Gobernador de Coyoacán. Además, por Cédula Real, se le otorgaron el escudo de armas y el título de nobleza por haber matado de un flechazo al principal de Cuernavaca, enemigo acérrimo del Capitán.

También contribuyó al establecimiento de los padres dominicos en Coyoacán, mismo que fue construido sobre las ruinas de un calmecac. El convento se inauguró en 1529, el cual se encuentra en el centro de Coyoacán, a un costado del templo de San Juan Bautista.

TÚÚL

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