InSight, el nuevo enviado a Marte

Casi 2.5 millones de personas, al menos nominalmente, estarán ahí cuando InSight despegue rumbo a Marte. La agencia espacial estadunidense NASA ha puesto en dos microchips los nombres de todos los que, a través de Internet, han “comprado” una tarjeta de embarque para la misión.

A comienzos de mayo, InSight partirá a bordo de un cohete Atlas desde el estado norteamericano de California rumbo a Marte, donde aterrizará previsiblemente medio año después, el 26 de noviembre.

Inicialmente, su lanzamiento al Planeta Rojo estaba previsto para 2016, pero tuvo que ser retrasada dos años debido a filtraciones en uno de sus instrumentos de investigación.

Con un costo de más de 500 millones de dólares, InSight cuenta con un robot geofísico de 360 kilos de peso cuyo diseño se basa en la sonda espacial Phoenix, que aterrizó en 2008 sobre la superficie marciana para recoger datos durante un mes.

Ahora, el objetivo es recabar nueva información sobre cómo se formaron Marte y planetas similares.

Así, los expertos de la NASA planean medir el núcleo del Planeta Rojo, la temperatura de su interior y la estructura de su corteza, además de los movimientos tectónicos y los impactos de meteoritos.

Para ello, InSight cuenta con numerosos instrumentos científicos, entre ellos un sismómetro y un sensor de flujo de calor. Además de la NASA, otros nueve países participan en la misión, entre ellos España.

No obstante, InSight no estará sola en Marte, sino que varias sondas de la NASA orbitarán el planeta, sobre cuya superficie también hay varios rover. De los robots gemelos enviados en 2004, Spirit y Opportunity, el último sigue activo, al igual que el rover Curiosity, que aterrizó en 2012. Sin embargo, la sonda Schiaparelli de la Agencia Espacial Europea (ESA) no lo logró en 2016 debido a un error informático.

Eso sí, en cuanto a una misión tripulada, el presidente estadunidense, Donald Trump, apuesta al igual que muchos de sus colegas republicanos por dar prioridad al objetivo más sencillo de volver a la Luna.

Mientras tanto, el plan de la NASA es que astronautas estadunidenses orbiten por primera vez el Planeta Rojo a comienzos de los años 30. Pero antes de eso, es el turno de InSight.

Además, la sucesora de la inminente misión ya está en la casilla de salida, por ahora con el nombre de trabajo de Mars 2020. A primera vista, el rover se asemeja al Curiosity, pero es una versión completamente revisada, según explica el investigador de la Nasa Jim Wat-zin. “El hecho de que ya se hubiera diseñado o existiera tanto hardware es una gigantesca ventaja para esta misión. Ahorra dinero, tiempo y reduce el riesgo”.

En 2020, el “Curiosity 2.0” partirá rumbo a Marte en busca de indicios de vida.

“Una de las grandes preguntas a las que el ser humano intenta responder es si ha existido alguna vez vida fuera de la Tierra”, señala el experto de la NASA Ken Farley.

“Lo que aprenderemos de las investigaciones que se lleven a cabo durante esta misión tiene el potencial de contestar a esa pregunta”, dijo.

 

ESTUDIAN SUBSUELO DESÉRTICO

La NASA brinda apoyo a una investigación sobre comunidades microbianas que están en el subsuelo de un desierto colombiano cuyas condiciones serían similares a las de Marte, informó el Instituto de Astrobiología de Colombia.

El director de la entidad, Jorge Bueno, señaló que la investigación busca proyectar un ambiente del subsuelo en Marte porque se cree que las características de ese planeta y el desierto de la Tatacoa, ubicado en el departamento de Huila, son parecidas.

“Estamos conociendo cómo es la vida en el subsuelo del desierto, cómo es la ecología de los bichos que viven allá abajo, si requieren mucha agua, mucha luz, qué características de vida necesitan para llegar a extrapolar lo que uno llegara a encontrar en Marte”, dijo Bueno a la cadena de radio RCN.

Según el director del Instituto de Astrobiología de Colombia, la investigación busca dar pistas sobre cómo pueden ser las comunidades microbianas que la humanidad puede encontrar en Marte en una eventual exploración física de ese planeta.

“Nos interesa conocer las características de cómo la vida sobrevive en un ambiente tan difícil”, dijo Bueno.

El desierto de la Tatacoa, con temperaturas que durante todo el año superan los 40 grados centígrados, está ubicado en jurisdicción del municipio de Villavieja, a unos 210 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Excelsior

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