El INAH llama a una política más coordinada para la conservación integral de zonas arqueológicas

En el último día de actividades de la VIII Mesa Redonda de Palenque, que se efectuó en esta ciudad chiapaneca, se hizo hincapié en la coordinación a gran escala que requiere la conservación de las 189 zonas arqueológicas abiertas al público en el país, en virtud de que son espacios rodeados de comunidades que mantienen un vínculo con ellas y que también demandan su disfrute y, en alguna medida, su usufructo.

A propósito, Aída Castilleja González, secretaria técnica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), abrió el debate en torno al  patrimonio arqueológico y su entorno social, señalando las metas que la institución se ha fijado para la preservación de los sitios arqueológicos, de manera que puedan percibirse como lugares donde se conjugan pasado y presente.

Para el INAH, dijo, la política de gestión en las zonas arqueológicas requiere de un soporte académico y de investigación para consolidar las principales estrategias nacionales y regionales en la materia. En el área maya esto es una prioridad y un proceso complejo para la sustentabilidad de los sitios patrimoniales, pues en su territorio se dispersan 60 de los 189 sitios abiertos a la visita en todo el país.

“Lograr nuestros objetivos institucionales de gestión y protección de este patrimonio, requiere considerar una escala de política pública con una especificidad cultural, construyendo políticas  regionales de conservación en concordancia con las políticas nacionales, y así lograr la construcción de prioridades en cuestión del contexto social y territorial específico”, expresó en la mesa en la que también participaron autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) y la Secretaría de Turismo.

En ese sentido, abundó la antropóloga social, es importante la cooperación entre instituciones en el ámbito nacional y, principalmente, regional para desarrollar indicadores suficientes acotados a la realidad cultural y social, e instrumentos de gestión en materia de patrimonio arqueológico y políticas de manejo, dentro de un sistema operativo institucional específico.

El INAH ha buscado implementar una política hacia un trabajo responsable, tratando de involucrar a los tomadores de decisiones desde una perspectiva de gestión y protección, apegándose además a los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), concretamente en la incidencia de la cultura sobre el mismo.

El instituto trabaja en diversas estrategias de esta política cultural y cooperación internacional para alinear su gestión al contexto mundial, reiteró la secretaría técnica, Aída Castilleja, ejemplo de lo anterior han sido los esfuerzos para garantizar la accesibilidad a las zonas arqueológicas bajo su custodia.

Desde hace dos años, el INAH —a través de la Coordinación Nacional de Arqueología— instrumenta una estrategia para la accesibilidad e inclusión de las personas con alguna discapacidad a los sitios arqueológicos mediante una campaña titulada: “El pasado es de todos”, concretamente en sitios con declaratoria de la UNESCO de Patrimonio Mundial, como Monte Albán y Xochicalco.

INAH

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