Hombre de maíz

Los dioses crearon entonces del maíz al primer hombre y la primera mujer. Ellos hablaron, vieron, amaron, supieron, fueron dotados de sabiduría, alma, sustancia.

Los dioses por fin consiguieron lo que siempre habían querido.

Por fin eran adorados, los hombres les hacían alabanzas en su honor.

Aquí los dioses vieron su propio error.

Los hombres de maíz sabían todo, veían todo.

Estaban a la par de los dioses en todo tipo de conocimiento. Se habían emocionado tanto con ellos que los habían dotado de una sabiduría tan grande que pronto opacaría la de ellos mismos, y eso jamás lo permitirían, ya que como dije los dioses mayas son orgullosos como los humanos.

Entonces acotaron la sabiduría del hombre, acotaron su visión, para que no vean más allá de lo necesario. Ya nunca más vieron a los dioses a la cara, ya nunca más vieron la luz de la sabiduría, pero siempre recordarían eso en sus corazones, y eso los impulsaría a seguir y a dar gracias a los dioses por las cosechas.

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