Histórico 1968: informe presidencial no convence

En respuesta al informe presidencial del 1 de septiembre de 1968, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) fijo su posición al día siguiente. Para los estudiantes el discurso del presidente Díaz Ordaz no solucionaba sus demandas. Si acaso había mencionado el tema de los presos políticos y la propuesta para derogar el artículo 145 y 145 bis del Código Penal, pero nada más.

En la información sobre la conferencia de prensa ofrecida por los integrantes del CNH, publicada el 3 de septiembre de 1968 en Excélsior, los estudiantes revelaron que además de los seis puntos de su pliego petitorio, escasamente atendido por el jefe del Ejecutivo en su Informe, ellos iban por más:

“Se hizo ver —en el Informe— que queríamos afectar los XIX Juegos Olímpicos y no es verdad. La responsabilidad de que nuestro movimiento obstaculice los juegos recae en el gobierno federal, cuya obligación es resolver los profundos problemas sociales que afectan a nuestro país”.

En respuesta a lo que Díaz Ordaz dijo sobre el conflicto estudiantil en su Informe —que fue más de una  hora de las tres y diez minutos que duró la lectura de su Informe—, el CNH estableció:

“Que el informe político del licenciado Díaz Ordaz carece en lo fundamental de una argumentación política capaz de dar una salida a este conflicto; los argumentos y las razones que se esgrimieron en el informe son o falsos o en el mejor de los casos triviales y superficiales”.

De acuerdo con los estudiantes, el Informe presidencial no representa por lo mismo un cambio cualitativo en el aspecto del Movimiento y en el aspecto de la actitud que ellos podrían guardar hacia él. El informe, dijeron los líderes del CNH en su conferencia de prensa de hace 50 años, no contiene argumentación política excepto en los puntos de los presos políticos y los artículos del Código Penal.

En la información firmada por Jaime Reyes Estrada, reportero de Excélsior, se lee lo que el CNH dijo sobre el eventual diálogo de los estudiantes con el gobierno: “El gobierno habla de diálogo y mientras tanto en las calles a nosotros se nos persigue, impidiéndonos el ejercicio de la libre expresión, y del derecho de reunión… Nosotros no vamos a dialogar con la presión de los tanques y las bayonetas encima, nosotros no entendemos el lenguaje de las “orugas”; retiren los tanques de las calles, retiren al Ejército de las calles, retiren a todos los provocadores y todas las fuerzas de choque que vestidas de civil atacan a nuestras brigadas de la calle y entonces públicamente estaremos dispuestos a dialogar y a debatir, antes no”.

Durante la conferencia de prensa del CNH publicada el 3 de septiembre de 1968, los estudiantes presentaron a Antonio Garibay, como testigo y prueba de lo que las autoridades hacían en busca de contrarrestar el Movimiento Estudiantil.

Garibay dijo ser originario de Valle Hermoso, Tamaulipas, reveló que había sido contratado por las autoridades de la Dirección de Tránsito para que recogiera la propaganda de los estudiantes que realizaban mítines relámpago en la Ciudad de México.

Los estudiantes retuvieron a Garibay, así está publicado hoy hace 50 años, y desde hacía varios días lo tenían en Ciudad Universitaria.

Según Antonio Garibay, un teniente de apellido Mota era el jefe de la brigada de al menos 100 jóvenes, que como él se dedicaban a atacar a los estudiantes. Antonio Garibay fue detenido por los estudiantes a las afueras de la Vocacional 4.

El de Valle Hermoso hizo públicas entre los periodistas y los integrantes del CNH las claves que usaban las brigadas comandadas por el teniente Mota y los nombres y números de placas de algunos de los policías que estaban bajo las órdenes de ese teniente y formaban parte de esas brigadas antiestudiantes.

En la información compilada por Reyes Estrada está lo ocurrido en Ciudad Universitaria, donde se realizaron distintas reuniones y asambleas relacionadas con el Informe presidencial.

En la reunión de la Facultad de Medicina nació la idea de realizar una marcha silenciosa. La idea fue del estudiante José Oseguera. Expuso que efectuar una manifestación de “protesta callada, en completo silencio, el viernes próximo, en señal de luto”. (La marcha del silencio que le dio la vuelta al mundo en el contexto del Movimiento Estudiantil se realizó el 13 de septiembre).

Oseguera fue de la idea de que se invitara a obreros para efectuar al día siguiente, 4 de septiembre de 1968, un paro de dos horas, a partir de las once de la mañana, también en señal de protesta por la determinación del gobierno de mantener la acción de las fuerzas públicas ante manifestaciones y mítines.

Y dijo que la manifestación del silencio debía hacerse con distintivos y símbolos de luto “por el atentado a la libertad de expresión y de reunión”.

En el auditorio de la Facultad de Derecho, los oradores coincidieron en señalar que “si mantienen el ambiente de tensión provocado por el anuncio de nuevas represiones, no se establecerá una situación favorable al diálogo.

Dirigentes del Comité de Lucha de Derecho propusieron en su asambleas publicadas en Excélsior hoy hace 50 años, que si se hace necesaria una espera en la resolución del conflicto, sería conveniente aprovechar ese tiempo en la preparación de un estudio referente a los artículos 145 y 145 bis, para tener suficiente materia que le presentarían a los diputados.

El 3 de septiembre de hace 50 años se publicó la información del mitin relámpago que estudiantes realizaron frente a las instalaciones de la Procuraduría del Distrito. La finalidad era pedirles a las autoridades que dejaran en libertad a sus compañeros detenidos en los últimos disturbios.

La nota firmada por Jaime Reyes Estrada dice que inicialmente los estudiantes llegaron a la Procuraduría con una actitud provocativa, por lo que los granaderos y agentes de la Policía Judicial trataron de impedir el mitin.

Posteriormente, los alumnos asumieron una actitud pacífica y dos de ese grupo se pudieron entrevistar con Fernando Ortiz de la Peña, director de Investigaciones de esa dependencia.

Durante la entrevista de los estudiantes con Ortiz de la Peña, le informó que todos los jóvenes que habían sido detenidos en el último enfrentamiento ya habían sido liberados 96 estudiantes desde el domingo anterior, es decir, un día antes de ese mitin relámpago.

Le dijo que efectivamente había otros estudiantes detenidos, pero que no podía ser liberado de inmediato, ya que se estaba investigando el caso.

Liberados

A los 96 liberados, les manifestó el funcionario de la procuraduría, en el momento de que fueron entregados a sus padres, que estaban amonestados y se les hizo saber que de cada uno de ellos quedaba un expediente en la procuraduría, con el fin de que si persistían en su conducta negativa, y reincidían en igual o diversos delitos, se ejercitaría la acción penal en su contra.

En el ámbito de la justicia, hoy hace 50 años en Excélsior se publicó la información de que Heberto Castillo —señalado por el gobierno como cabeza del Movimiento Estudiantil— y 89 estudiantes detenidos solicitaron un amparo ante el juzgado primero penal de distrito.

La argumentación que dieron los estudiantes, encabezados por el propio Heberto Castillo, José Luis Camacho Noguera, José Alfonso Boujas Ortiz y Manuel Lerma Kirchner, para conseguir el amparo, fue que no les había sido contestado un pliego de peticiones y que por tanto, “de acuerdo con lo que ordena la Constitución, ninguna autoridad o funcionario pueden disolver una manifestación, mitin o reunión para hacer una petición o para presentar una protesta”.

En la demanda de amparo contra los actos del Presidente de la República, de los secretarios de Gobernación, Defensa y Marina y las procuradurías de la República y del Distrito, los estudiantes pidieron protección de la justicia federal contra la privación de la vida, de la libertad y cualquier índole de persecución.

EXCELSIOR

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