Hallado un pie en la Columbia Británica: y ya van 14

Un hombre daba un paseo, el pasado 6 de mayo, en una de las playas de la isla Gabriola, un famoso atractivo natural de la Columbia Británica. De pronto hizo un macabro descubrimiento: vio un pie humano enfundado en una bota de senderismo entre unos troncos. Tres días después, la Policía Montada de Canadá informó sobre el incidente. “Los servicios forenses llegaron al lugar de los hechos el mismo día del hallazgo. No se encontraron otros restos”, señaló Janelle Shoihet, portavoz de esta institución, a través de un comunicado. Es la extremidad número 14 hallada en poco más de una década en zonas aledañas de Vancouver, una de las ciudades más importantes de Canadá.

La tétrica lista comenzó el 20 de agosto de 2007, cuando una turista estadounidense encontró en la isla Jedediah un pie aún con calcetín y zapatilla deportiva. Seis días después, una pareja que caminaba por la isla Gabriola (la misma donde se encontró el último de estos pies) miró con asombro una extremidad también con calzado para la práctica deportiva. Otros sitios, como el río Fraser y las playas de la población de Richmond, han sido también escenario de estos descubrimientos. Cabe señalar que el pie hallado a principios de mayo fue el primero que portaba una bota para senderismo. Los 13 restantes calzaban zapatillas deportivas.

A raíz de estos descubrimientos, muchos canadienses evocan los nombres de algunos de los autores más vendidos de la literatura policiaca, los títulos de las películas más sangrientas de los últimos años y, de igual modo, el modus operandi de varios asesinos en serie. Sin embargo, las autoridades han manifestado en distintos momentos que este fenómeno obedece a razones muy específicas.

Los expertos consideran que los hallazgos de 14 extremidades en poco más de una década no están relacionados entre sí, sino que obedece al uso más frecuente de materiales ligeros en el calzado deportivo. “Los zapatos para correr flotan más. Antes simplemente se quedaban en el fondo del océano”, comentó a la agencia The Canadian Press Barb McLintock, miembro de la oficina del forense de la Columbia Británica, en febrero de 2016. Según, los investigadores los pies se separaron de los cuerpos no por una acción brutal, sino por la descomposición acelerada provocada por el agua marina.

Respecto a las sospechas de que un asesino en serie ande suelto y tenga como firma arrojar extremidades en las playas, la policía ha compartido información para calmar a la población. De los 14 pies hallados hasta el momento, ya se conoce a quiénes pertenecieron nueve de los mismos; eran individuos fallecidos por suicidio o accidente. Andy Watson, portavoz de la oficina del forense de la Columbia Británica, declaró a The New York Times que la hipótesis criminal ha sido descartada en el pie hallado a principios de este mes, debido a los resultados de las pesquisas sobre casos anteriores.

Puede que una parte de la población haya quedado satisfecha con las explicaciones de las autoridades, aunque otros ciudadanos prefieran esperar a que se establezcan las causas de todas las muertes. En este clima de agitación, algunos bromistas no han perdido la oportunidad de pasar a la acción. De acuerdo a CBC News, en junio de 2008 fue hallado cerca del río Cambpell lo que se creía otro pie, pero se trataba en realidad del hueso de un animal puesto dentro de un zapato relleno de algas. Asimismo, en agosto de 2011 se encontraron en Oak Beach varias zapatillas deportivas que contenían carne animal putrefacta. La policía no ha dado con los responsables de estos engaños.

El País

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