‘Guerrero’ muestra angustia

Luego de venir a México a tra­bajar en una ONG (Organiza­ción No Gubernamental) el realizador francés Ludovic Bonleux comenzó a adentrar­se día a día en algunas proble­máticas del sureste mexicano, principalmente de Guerrero y comenzó a seguir a tres per­sonajes que desde su trin­chera tratan de encontrar un equilibrio político, social y emocional y luchar contra la violencia.

El resultado es Guerrero, documental que tiene como uno de los personajes centra­les a Mario Vergara, un hom­bre cuyo deseo es encontrar el cuerpo de su hermano, Tomás Vergara, desaparecido hace seis años.

Gracias a la lucha de los padres de los 43 (de Ayotzinapa) tenemos la es­peranza de en­contrar a nuestros familiares desapere­cidos. Son miles y mi­les de personas que han desaprecido y a las que han asesinado. Los invito a que nos ayuden a encontrar a nuestros familiares”, expresó Mario Vergara.

En el documental se apre­cia cómo el director sigue a Ma r i o por distin­tas zonas de Guerrero para registrar con su cámara enormes fosas en las que se en­cuentra ropa, mochilas, zapatos, autos quema­dos e incluso algunos restos humanos.

En el documental, que se estrena este fin de semana en la Cineteca Nacional, se ve cómo Mario cuenta que ha re­cibido amenazas de muerte anónimas y advertencias para que ya no siga investigando o registrando la existencia de esas fosas clandestinas.

Es más peligroso investi­gar un crimen que cometerlo. Por la labor que hago de bus­car a nuestros familiares, vivo en peligro, pero no importa. Estamos muertos en vida, ya dejamos de vivir por tratar de encontrar a nuestros familia­res”, acotó Mario Vergara al presentar el documental.

Ludovic Bonleux también se adentra en las historias de Coni, integrante de la poli­cía comunitaria Frente Unido para la Seguridad y el Desa­rrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) y de Juan, maestro rural y activista social desde la Coordinadora Estatal de Tra­bajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y el Movi­miento Popular Guerrerense.

Ellos, desde su trinchera comparten cómo han vivido la ola de violencia y el enojo de la población tras la muer­te de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El proyecto se comenzó a gestar hace tres años y ahora llega a la pantalla gracias a la distribución de Ambulante.

EXCELSIOR

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